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	<title>galileo - Astrónomos MX</title>
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	<description>Divulgación de astronomía por Pablo Lonnie y Carlos López</description>
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	<title>galileo - Astrónomos MX</title>
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		<title>Hace 20 años, la sonda Galileo visitó un asteroide, el 951 Gaspra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Perplejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 05:12:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cápsulas de astronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes espaciales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un día como hoy hace 20 años (1991) un asteroide fue visitado por un artefacto espacial por vez primera. Se trata de la sonda norteamericana Galileo, cuyo objetivo final fue estudiar a Júpiter. Sin embargo, aprovechando su paso por el cinturón de asteroides, se acercaron a 1600 Km. de 951 Gaspra. El sobrevuelo reveló un [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un día como hoy hace 20 años (1991) un asteroide fue visitado por un artefacto espacial por vez primera. Se trata de la sonda norteamericana Galileo, cuyo objetivo final fue estudiar a Júpiter. Sin embargo, aprovechando su paso por el cinturón de asteroides, se acercaron a 1600 Km. de 951 Gaspra. El sobrevuelo reveló un objeto rocoso irregular de 19 km de largo. Se supone que su superficie es relativamente brillante, aunque sólo refleja el 20% de la luz solar, correspondiente a un asteroide de tipo S, es decir, rico en hierro.<br />
Y hace 13 años despegó el Transbordador Espacial Discovery con el astronauta más viejo en realizar un viaje fuera de la Tierra: se trataba del veterano John Glenn, de 77 años.</p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/hace-18-anos-la-sonda-galileo-visito-un-asteroide/">Hace 20 años, la sonda Galileo visitó un asteroide, el 951 Gaspra</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Saturno, el señor de los anillos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lonnie]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Mar 2011 06:49:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lonnie Pacheco]]></category>
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		<category><![CDATA[Sistema solar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS PLANETAS GASEOSOS Por Lonnie Pacheco En esta clasificación se incluyen Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Estos planetas, llamados también exteriores o Jovianos -en honor a Júpiter-, se caracterizan como su nombre lo indica, por ser masivos y de gran tamaño, por su constitución gaseosa (baja densidad), todos tienen anillos y tienen [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS PLANETAS GASEOSOS<br />
</strong><em>Por Lonnie Pacheco</em></p>
<p>En esta clasificación se incluyen Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Estos planetas, llamados también exteriores o Jovianos -en honor a Júpiter-, se caracterizan como su nombre lo indica, por ser masivos y de gran tamaño, por su constitución gaseosa (baja densidad), todos tienen anillos y tienen una gran cantidad de lunas a su alrededor. Por su gran distancia al Sol, los períodos de traslación son bastante prolongados, no sólo porque el camino a recorrer es más largo sino porque la velocidad orbital es menor. Su rotación es relativamente rápida, por lo que sus días son más cortos que los de la Tierra. El Voyager I visitó a Júpiter y Saturno. El Voyager II los visitó a los cuatro.<br />
<span id="more-1411"></span></p>
<p><strong>ANTECEDENTES<br />
</strong>Saturno es el planeta más bello del Sistema Solar&#8230; y aquí interviene la Tierra y nos pregunta: ¿Y yo qué?&#8230;BUENO, Saturno es el Segundo Planeta más bello del Sistema Solar. Un vistazo a este planeta por el telescopio y el mortal más indiferente y soso quedará seducido por la magia de sus anillos. (Fue el primer objeto que vi por un telescopio cuando era un adolescente). El primero en ser seducido –o mejor dicho: confundido- por los anillos de Saturno fue Galileo Galilei (1610). El no tenía la más remota idea de lo que estaba viendo y sólo atinó a describir lo que veían sus ojos: -veo un planeta con orejas&#8230;Evidentemente Galileo no creyó que Saturno tuviera “orejas”. De hecho, su interpretación del aspecto de Saturno era que estaba observando dos grandes satélites situados a cada lado del planeta. Lo que no tenía sentido era que ambos cuerpos permaneciesen siempre allí&#8230;¿Por qué no orbitaban alrededor de Saturno, apareciendo y desapareciendo alternadamente? A esta confusión se añadió el hecho de que tiempo después esas grandes orejas o satélites ¡desaparecieron del todo! ¿Qué les pasó? Hoy sabemos que lo que sucedió fue que el movimiento natural de Saturno lo ubicó de modo tal que sus anillos estaban perfectamente de canto hacia nuestro planeta, perdiéndose de vista temporalmente. Poco a poco otros observadores -con mejores telescopios- pudieron descifrar el enigma de los anillos.</p>
<p><strong>Saturno es el segundo planeta más masivo del Sistema Solar. </strong></p>
<p>Es también el segundo más grande. Su símbolo representa una T de “tiempo” y una hoz estilizada, pues Saturno era el dios del tiempo y de las cosechas o agricultura. Para los pueblos anglosajones el día sábado (Saturday) recibe su nombre en honor de este planeta. Para los griegos su nombre era Cronos. ¿Por qué escogieron este planeta para representar al dios del tiempo? Pues porque era el planeta que más lentamente se movía por la esfera celeste (No conocían a Urano, Neptuno ni Plutón) Aparentemente, Saturno tenía todo el tiempo del Mundo. Su período de traslación es de casi 30 años. Por mucho tiempo Saturno fue el planeta más alejado conocido, hasta 1781, cuando Urano fue descubierto.</p>
<p><strong>Saturno fue visitado por la sonda Pionero 11 en 1979.</strong></p>
<p>En 1980 fue sobrevolado por Voyager I y luego modificó su rumbo para captar detalles en Titán, su satélite más grande. Después de esta maniobra, la sonda se alejó rápidamente del plano del Sistema Solar, de modo que ya no visitó más ningún planeta. El Voyager II lo sobrevoló en 1981 y continuó su camino hacia Urano, asistido por el impulso gravitacional que le dio Saturno. La sonda Cassini llegará en el 2004 y dejará caer la sub-sonda Huygens sobre Titán. El Voyager I no pudo detectar detalles en la superficie de este satélite debido a su opaca atmósfera, por lo tanto, la intención de la misión Huygens es explorar una superficie que ha permanecido velada por mucho tiempo.</p>
<p>DISTANCIA AL SOL<br />
Saturno está casi 2 veces más lejos que Júpiter. La distancia promedio al Sol es de 1,426.98 millones de Km, equivalentes a 9.5549 unidades astronómicas, es decir, Saturno está 9.5 veces más lejos del Sol que la Tierra. La distancia mínima entre la Tierra y Saturno -en una oposición- será de unos 1,277.41 millones de Km. Saturno está tan lejos del Sol, que su luz demora casi 1 hora y 20 minutos en llegar a este planeta.</p>
<p>DIÁMETRO ECUATORIAL<br />
Su veloz rotación, baja densidad y constitución gaseosa se combinan de tal manera que la fuerza centrífuga afecta la figura del planeta en su ecuador, ensanchándolo en su circunferencia horizontal. Se observa entonces un achatamiento de los polos. Todos los planetas están achatados en los polos, pero Saturno es el más afectado. El diámetro ecuatorial del planeta es de 120,536 Km., 9.80% mayor que el diámetro entre sus polos (108,728 Km.). El diámetro ecuatorial de Saturno es 9.449 veces mayor que el de la Tierra.</p>
<p>MASA<br />
Saturno es tan masivo que supera la masa de la Tierra por 95.181 veces. En Kilogramos, la masa de Saturno es de 5.685 x 1026 Kg.</p>
<p>DENSIDAD<br />
Saturno tiene la densidad más baja de todos los planetas. En promedio cada metro cúbico de Saturno pesa 690 Kg., es decir, su densidad es de 0.69, ó 0.69 veces la densidad del agua. El agua tiene una densidad igual a 1. Esto quiere decir que si existiera un océano lo suficientemente grande para contener a este gran planeta&#8230;¡¡¡flotaría sobre el agua!!! La densidad de la Tierra es de 5.52.</p>
<p>COMPOSICIÓN  Y ATMOSFERA<br />
La composición de Saturno es muy parecida a la del Sol: básicamente Hidrógeno y Helio. Las diversas tonalidades en su atmósfera se deben a sutiles trazas de metano y amoníaco, pero su coloración es muy sutil pues una bruma global cubre al planeta. Las bajas temperaturas reducen la actividad química de su atmósfera con respecto a Júpiter. El Telescopio Espacial Hubble ha captado auroras en sus polos. Su atmósfera no parece tan turbulenta como la de Júpiter, sin embargo sus vientos son ¡cuatro veces más veloces!: hasta 1,710 km/hora. Raras veces aparece en Saturno la Gran Mancha Blanca, un huracán que aparece sobre su ecuador.</p>
<p>Según la abundancia molecular, encontraremos en Saturno:<br />
Hidrógeno molecular ( H2 )  97 %<br />
Helio ( He )    &lt; 3 %<br />
Agua ( H2O )    ¿?<br />
Metano ( CH4 )   0.2 %<br />
Amoníaco ( NH3 )   0.03 %</p>
<p>En las capas externas el Hidrógeno molecular está en estado gaseoso y dos veces más profundo que en Júpiter el Hidrógeno se vuelve metálico. Se cree que hay hielo de agua distribuido en el planeta y un pequeño núcleo rocoso. Al igual que Júpiter, este planeta gigante emite radiación Infrarroja a mayor razón de la que recibe del Sol, si bien el exceso no es tan marcado. La temperatura promedio en la atmósfera de Saturno es de 95 K (-178°C).</p>
<p>GRAVEDAD SUPERFICIAL (Relativa a la Tierra)<br />
Si pudiéramos colocar un báscula sobre su superficie, notaríamos que nuestro peso se multiplica por un factor de 0.925 veces. En otras palabras, una persona de 70 Kg. pesa en Saturno unos 64.75 Kg. Recuerda: la atracción gravitacional actúa en función de la masa y de la distancia. Saturno tiene mucha masa (95 veces la Tierra) pero estamos a gran distancia de su centro (más de 60,000 Km.) . Por eso en Saturno pesamos menos que en la Tierra.</p>
<p>VELOCIDAD DE ESCAPE<br />
Escapar de los lazos gravitacionales de Saturno requiere un impulso de 35.5 Km/seg. En la Tierra la velocidad de escape es de 11.2 km/seg.</p>
<p>PERIODO DE ROTACIÓN<br />
Saturno rota casi tan rápido como Júpiter. En parte, por eso está tan achatado de los polos. Su período de rotación en el ecuador es de 10.233 horas. Sorprende que, a pesar de su tamaño, pueda dar una vuelta en tan poco tiempo. Así como en el Sol y en Júpiter, Saturno presenta rotación diferencial. El interior del planeta sufre un ligero retraso y rota a razón de 1 vuelta cada 10.675 horas.</p>
<p>PERIODO DE TRASLACIÓN<br />
El año de Saturno es de unos 29.458 años terrestres, es decir,  10,759.5 días terrestres ó ¡25,233 días saturnianos! Saturno se desplaza alrededor del Sol a una velocidad orbital promedio de 9.64 Km/seg.</p>
<p>PERIODO SINODICO<br />
Después de un año, la Tierra no vuelve a encontrar a Saturno en la misma posición, pues en ese intervalo Saturno tiene la oportunidad de avanzar en su órbita. El tiempo en que vuelven a quedar alineados Sol-Tierra-Saturno, es decir, su período sinódico, es de 378.09 días terrestres.</p>
<p>INCLINACIÓN DE SU EJE DE ROTACIÓN (Relativa al plano de su órbita)<br />
Afortunadamente Saturno tiene una inclinación muy marcada. ¿Qué tiene de afortunado? Pues que de ese modo podemos ver los anillos desde arriba o desde abajo. Si Saturno se desplazara vertical en su órbita, jamás veríamos sus anillos por telescopio. ¿Te acuerdas de lo que le pasó a Galileo? La inclinación de su eje de rotación es de 26.73°.</p>
<p>INCLINACIÓN DE SU ORBITA (Relativa a la Tierra)<br />
El plano orbital de Saturno es de 2.488°</p>
<p>EXCENTRICIDAD DE SU ORBITA<br />
La órbita de Saturno ( e=0.0560) es aún más excéntrica que la de Júpiter ( e= 0.0483)</p>
<p>SATELITES<br />
Saturno posee más de 30 satélites naturales (2003) El primer y más grande satélite de Saturno –Titán- fue descubierto por Huygens en 1655. Titán ha inquietado a más de uno, pues posee una atmósfera opaca que ejerce una presión similar a la presión atmosférica de la Tierra. Digamos que el único inconveniente de Titán es el gélido aire y la ausencia de oxígeno respirable, pero fuera de eso el cuerpo humano no estaría sujeto a condiciones que lo harían reventar o aplastarse. Algunos suponen que Titán pudiera proveer un medio adecuado para la vida. En su atmósfera encontramos Nitrógeno, Metano y Argón, principalmente. La sonda Huygens –a llegar el año 2004- habrá de dar algunas respuestas.</p>
<p>Prácticamente todos los satélites de Saturno están hechos de hielo y roca. Un buen número de ellos tienen tan poca masa que, en consecuencia, se alejan de la figura esférica clásica con la que uno asocia a las “lunas”. El campo gravitacional de estos cuerpos es tan sutil que no es capaz de atraer los extremos más distantes hacia el centro de masa.</p>
<p>ALGUNOS SATELITES DE SATURNO</p>
<p>NOMBRE TAMAÑO DESCUBRIDOR<br />
Pan  20 Km.<br />
Atlas  36 x 28 km (1980) R. Terrile<br />
Prometheus 148 x 68 Km. (1980) S. Collins y otros<br />
Pandora 110 x 62 Km. (1980) S. Collins y otros<br />
Epithemeus 138 x 106 km (1966) R. Walker<br />
Janus  198 x 152 Km.(1966) A . Dollfus<br />
Mimas  398 Km. (1789) William Herschel<br />
Encedalus 498 Km. (1789) William Herschel<br />
Tethys  1,058 Km. (1684) G. Cassini<br />
Telesto  30 x 16 Km. (1980) B. Smith y otros<br />
Calypso 30 x 16 Km. (1980) B. Smith y otros<br />
Dione  1,120 km (1684) G. Cassini<br />
Helene  32 Km. (1980) P. Laques y J. Lecacheux<br />
Rhea  1,528 km (1672) G. Cassini<br />
Titán  5,150 Km. (1655) C. Huygens<br />
Hyperion 370 x 226 km (1848) W. Bond<br />
Iapetus  1,440 km (1671) G. Cassini<br />
Phoebe  230 x 210 Km.(1914) W. Pickering</p>
<p>SISTEMA DE ANILLOS<br />
Por encima de todos los planetas gaseosos, los anillos de Saturno son los más vistosos. Son visibles desde la Tierra con cualquier telescopio (siempre y cuando no queden perfectamente alineados con la Tierra). Galileo pensó que eran satélites y no estaba tan equivocado, ya que están conformados por una multitud de pequeños satélites que orbitan al planeta sobre su ecuador. Están compuestos por hielo, fragmentos de roca y polvo. El tamaño de estos cuerpos va desde granos muy finos hasta objetos del tamaño de una casa. Son tan delgados que si su dimensión fuera reducida a un campo de fútbol, el espesor correspondiente sería igual ¡a una hoja de papel!</p>
<p>NOMBRE   ANCHO DISTANCIA DEL CENTRO DE SATURNO<br />
D    7,500 Km.. 67,000 – 74,500 Km..<br />
C    17,500 Km.. 74,500 – 92,000 Km..<br />
División Maxwell  270 Km.. 87,500 Km..<br />
B    25,500 km. 92,000 – 117,500 km.<br />
División Cassini  4,700 Km.. 117,500 – 122,200 Km..<br />
A    14,600 Km.. 122,200 – 136,800 Km..<br />
División Encke  325 Km.. 133,570 Km..<br />
División Keeler  35 km.  136,530 km.<br />
F    30-500 km 140,210 km.<br />
G    8,000 km. 165,800 – 173,800 km.<br />
E    300,000 Km.. 180,000 – 480,000 Km..</p>
<p>A principio de los 70`s se conocían sólo 6 anillos pero la visita de los Voyager I y II demostró que éstos se podían subdividir en estructuras mucho más finas. Bajo esta perspectiva, Saturno tiene miles de anillos.</p>
<p>ASPECTO VISUAL A SIMPLE VISTA<br />
En condiciones favorables Saturno se distingue como una “estrella” brillante, de magnitud visual   m= 0.0. Bastan ayudarse con unos binoculares 10 x 50 para detectar la sutil luz de Titán a un lado del planeta. El color de Saturno es amarillo pálido.</p>
<p>ASPECTO VISUAL EN EL TELESCOPIO<br />
La estructura observada en Saturno es muy sutil: una esfera ligeramente aplastada de color amarillo pálido apastelado con bandas ligeramente oscuras que rodean al planeta. El polo visible aparecerá también oscurecido. Muy ocasionalmente es posible detectar tormentas blancas cerca del ecuador. El achatamiento producido por la veloz rotación del planeta es evidente. A diferencia de Júpiter, en quien encontramos sólo los cuatro satélites más grandes, Saturno puede exhibir en condiciones favorables hasta 7 satélites en telescopios de 6 a 8” de apertura. Si un observador le sigue la pista a Saturno durante varios años, podrá apreciar la alternancia de ver ambos polos del planeta, pasando por el período en que los anillos parecen esfumarse. La última vez que sucedió esto fue en 1995-96.</p>
<p><a href="http://www.astronomos.org/?p=1411">Para saber más del Señor de los Anillos, Saturno &gt;&gt;</a></p>
<p><iframe title="YouTube video player" width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/HoqABYjcRtU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/saturno-el-senor-de-los-anillos/">Saturno, el señor de los anillos</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Galileo, en palabras de Asimov</title>
		<link>http://www.astronomos.mx/galileo-en-palabras-de-asimov/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 05:52:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletin Sapa]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Astronómica]]></category>
		<category><![CDATA[astronomía]]></category>
		<category><![CDATA[galileo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este es un fragmento del la obra «Historia del Telescopio», de Isaac Asimov (1975) «Galileo Galilei (1564-1642) había estudiado la caída de los cuerpos y demostrado que las ideas de los griegos sobre esta cuestión, ejemplificadas por las del filósofo Aristóteles (384-322 a.C.), eran totalmente erróneas. Los hallazgos de Galileo son el comienzo de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Este es un fragmento del la obra <em>«Historia del Telescopio»</em>, de Isaac Asimov (1975)</p>
<p>«Galileo Galilei (1564-1642) había estudiado la caída de los cuerpos y demostrado que las ideas de los griegos sobre esta cuestión, ejemplificadas por las del filósofo Aristóteles (384-322 a.C.), eran totalmente erróneas. <span id="more-920"></span></p>
<p>Los hallazgos de Galileo son el comienzo de la física moderna, y su brillantez, sumada a sus magistrales sarcasmos a expensas de sus menos brillantes adversarios, le granjeó muchos enemigos.</p>
<p>Galileo creía en la visión copernicana del sistema planetario, pero expresó muy cautelosamente su creencia. El orden instituido en el saber, respaldado por el poder de la Iglesia, era fuertemente pro-aristotélico y pro-tolemaico.</p>
<p>En 1592 abandonó Pisa, donde había estado enseñando, para ocupar un puesto como profesor de matemáticas en Padua. Esta ciudad estaba en territorio veneciano, y a Venecia no le preocupaba mucho la ortodoxia religiosa. En Padua, Galileo estaba relativamente seguro y podía correr el riesgo de investigar los cielos.</p>
<p>Oyó hablar de un holandés que había inventado un telescopio colocando dos lentes en un tubo. Pensó en ello y en un día (según el relato que él mismo hizo), ideó un telescopio suyo.</p>
<p>El telescopio de Galileo no podía ser mejor que unos prismáticos modernos, pero aun esto fue un espectacular avance y dio origen a un gran suceso, decisivo, que cambió totalmente la visión que el hombre tenía del Universo y de sí mismo.</p>
<p>Los filósofos griegos observaron que mientras en la Tierra los objetos caen hacia abajo, en el cielo se mueven en grandes círculos. En la Tierra, los objetos cambian, crecen y decaen; en el cielo todo es inmutable. En la Tierra, los objetos generalmente son oscuros, sin luz propia; en el cielo, los objetos son todos luminosos.</p>
<p>Teniendo esto presente, Aristóteles llegó a la conclusión de que los objetos del cielo están hechos de una sustancia fundamentalmente diferente de las sustancias que constituyen los objetos terrestres. A la sustancia que compone los objetos del cielo la llamó «éter», de una palabra griega que significa «brillante». Era luminosa e inmutable.</p>
<p>Hasta la época de Galileo, los sabios tendían a aferrarse a la concepción aristotélica de la perfección de todos los cuerpos celestes, pero entonces Galileo miró hacia la Luna y vio una superficie rugosa, montañas y cráteres. En resumen, mostró que la Luna era otra Tierra, un mundo tan desigual e imperfecto como el nuestro.</p>
<p>El telescopio en modo alguno probaba que Copérnico tenía razón y que la Tierra se mueve alrededor del Sol. Pero hizo parecer la idea cada vez menos ridícula y más natural. Si la Luna y la Tierra son tan parecidas y si la Luna se mueve por los cielos, ¿por qué no podía ocurrir lo mismo con la Tierra. El estudio de la Vía Láctea por Galileo reforzó la sensación de que los astrónomos griegos no sabían todo lo que se puede saber sobre el Universo, y que el sistema que ellos construyeron no puede ser aceptado ciegamente.</p>
<p>La visión de nuevas estrellas por Galileo fue indicio de que el Universo es mucho más vasto y complejo de lo que ningún hombre de la Antigüedad soñó. Desde el momento en que Galileo vio a los planetas como discos, la idea de la «pluralidad de mundos» dejó el ámbito de la especulación para entrar en el de los hechos.</p>
<p>En tiempos anteriores se había supuesto que el Universo consistía principalmente en la Tierra y que el cielo solo era un dosel que colgaba sobre la Tierra o la rodeaba. Los cuerpos celestes no eran más que marcas en el dosel u objetos que se balanceaban inmediatamente por debajo de él.</p>
<p>Con tal idea de que la Tierra es todo lo que existe, es fácil creer que el Universo fue creado para la humanidad, que los seres humanos son los únicos seres vivos de importancia y que su papel en tal universo centrado en el hombre podría ser un papel temporal que llevase a su reaparición después de la muerte en un universo mucho más grande y mejor.</p>
<p>En 1609-1610 Galileo hizo, quizá, su descubrimiento más importante, vio cuatro cuerpos que se desplazaban alrededor de Júpiter (los satélites galileanos), prueba visible de que no todos los cuerpos celestes giraban alrededor de la Tierra. El furor que se levantó fue enorme, algunos de los tradicionalistas negaban todo y sencillamente no querían mirar por el telescopio.</p>
<p>Los descubrimientos le proporcionaron fama suficiente para asegurarle una sinecura bien pagada en Florencia.</p>
<p>Contemplando Venus, observó que presentaba fases, al igual que la Luna. Esto demostraba que es un cuerpo oscuro que sólo brilla por la luz reflejada del Sol, nuevamente se redujo la diferencia entre la Tierra y los otros planetas, además el hecho de que pudiera verse que adoptaba todas las fases sucesivamente desde la fase creciente hasta la fase llena y nuevamente a la decreciente podía hacerse corresponder fácilmente con el hecho de que girase alrededor del Sol.</p>
<p>A mediados de 1611, Galileo estaba dispuesto a anunciar que había manchas oscuras en el Sol. De todos los cuerpos celestes, el Sol podía ser considerado el más claro y perfecto. En verdad, no faltaba quien viese en el Sol un símbolo de lo divino.</p>
<p>Galileo vio moverse las manchas constantemente a través de la cara del Sol, con lentitud cuando todavía estaban en el borde occidental, pero cada vez más rápido a medida que se aproximaban a la cara visible y luego otra vez lentamente a medida que se aproximaban al borde oriental.</p>
<p>En ambos bordes, las manchas solares se escorzaban. Esto era exactamente lo que cabía esperar si las manchas estaban realmente en la superficie del Sol, si formaban parte del Sol y si el Sol rotaba en su eje completando un ciclo cada veinticinco días llevando las manchas consigo.</p>
<p>Fue la primera prueba observacional clara de la rotación de un cuerpo celeste, de un cuerpo, además, que hasta los astrónomos griegos habían observado que debía tener mayor tamaño que la Tierra. La idea de la rotación de la Tierra, en la que se basaba la teoría copernicana, se hizo más fácil de aceptar. En cierto modo, fue la gota que hizo rebasar la copa.</p>
<p>Los notables descubrimientos habían fascinado a los sabios de Italia, aun a los que ocupaban altos puestos en los concilios de la Iglesia. Pero esos hombres no podían menos de ver que los efectos acumulativos de su labor (las imperfecciones del Sol y de la Luna, los nuevos cuerpos dentro del sistema planetario y entre las estrellas, la rotación del Sol, la revolución de los cuatro satélites alrededor de Júpiter, las fases de Venus, etc.), todo ello servía para fortalecer la teoría copernicana. Hacía cada vez más insostenible el viejo modelo del Universo elaborado por los griegos y aceptado por la Iglesia.<br />
Tenía que haber un contraataque, por tanto, y éste se produjo contra el único objeto vulnerable: el mismo Galileo.</p>
<p>En 1632 publicó un libro que era claramente copernicano, aunque simulando presentar imparcialmente las dos teorías rivales. La habilidad de Galileo para el sarcasmo sirvió para estimular las burlas enojosas hacia aquellos que apoyaban las teorías de los griegos y de la Iglesia. El Papa Urbano VIII, antaño amigo y defensor de Galileo, fue convencido de que algunas de las bromas estaban dirigidas a él personalmente, y esto acarreó problemas para el astrónomo.</p>
<p>En el ocaso de su vida, Galileo fue llevado ante la Inquisición bajo la acusación de herejía y, bajo amenaza de tortura aunque no su uso real, fue obligado a retractarse de sus creencias copernicanas, al menos en palabras.</p>
<p>No sirvió de nada, por supuesto. Galileo podía retractarse, pero sus descubrimientos no, y por mucho que la concepción copernicana fuese condenada por los hombres, ella recibía claramente el apoyo del Universo. En este caso, como en todas las batallas entre la opinión del hombre y las leyes de la naturaleza, debían ganar las leyes.</p>
<p>La concepción griega de un Universo centrado en la Tierra murió después de 2,000 años de reinado indiscutido. Tres años de descubrimientos hechos por un sólo hombre con los telescopios más primitivos bastaron para darle muerte. El silenciar a ese único hombre fue inútil por otra razón. El uso del telescopio se difundió rápidamente, y otros hombres observaron los cielos a través de las lentes.”</p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/galileo-en-palabras-de-asimov/">Galileo, en palabras de Asimov</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hoy la Luna pasa por Messier 44</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Dec 2009 05:14:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”. Hoy al anochecer, la Luna pasa al sur del cúmulo abierto Messier 44, localizado en el corazón de la constelación de Cancer. En la mitología grecorromana, Messier 44 representa el pesebre utilizado por un par de burros para alimentarse. Otros conocen a este [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”.</p>
<p>Hoy al anochecer, la Luna pasa al sur del cúmulo abierto Messier 44, localizado en el corazón de la constelación de Cancer. En la mitología grecorromana, Messier 44 representa el pesebre utilizado por un par de burros para alimentarse. Otros conocen a este grupo como el “Enjambre” o la “Colmena”. En 1610 Galileo utilizó su pequeño telescopio para contar aproximadamente 40 estrellas en Messier 44. Este grupo estelar se localiza a casi 580 años-luz, de manera que está más lejano que las Pléyades. También hoy en la noche la Luna tiene un encuentro con un objeto del Sistema Solar: una conjunción.  La estrella naranja que sale del horizonte después de la Luna es en realidad el planeta Marte y cada noche irá incrementando su brillo, a medida que la Tierra se acerque a él, hasta que alcance la oposición, a finales de enero próximo.</p>
<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras. Contribución del Área de Astronomía de la Universidad de Sonora.</p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/hoy-la-luna-pasa-por-messier-44/">Hoy la Luna pasa por Messier 44</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hoy, la Luna de los desvelados.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lonnie]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Oct 2009 05:09:25 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”. Hoy la Luna está en fase de Cuarto Menguante. Esta es la Luna de los desvelados, quienes la ven asomarse alrededor de la medianoche sobre el horizonte este. También los que madrugan la verán al amanecer, cuando culmina en el cielo, alcanzando su [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”.</p>
<p>Hoy la Luna está en fase de Cuarto Menguante. Esta es la Luna de los desvelados, quienes la ven asomarse alrededor de la medianoche sobre el horizonte este. También los que madrugan la verán al amanecer, cuando culmina en el cielo, alcanzando su máxima altura sobre el horizonte. Antes de amanecer, se le verá alineada con Marte y Messier 44 (el Pesebre); un cúmulo estelar abierto en la constelación de Cancer.  Arato (260 a.C.) es el primer hombre que hace mención de Messier 44: le llama “La Pequeña Bruma”. Eratóstenes (200 a.C.) menciona que sus astros eran los asnos que habían montado los dioses Dionysos y Silenus en la batalla contra los Titanes. Los Titanes  perdieron la batalla espantados por el poderoso rebuzno de los asnos. Complacidos, los dioses pusieron a los asnos en el cielo, con todo y pesebre (Comedero). Romanos y griegos continuaron la tradición, y M44 se conoció como “El Pesebre”, acompañado por la pareja de burros: un par de estrellas. El burro del Norte es Asellus Boreales y el del sur, Asellus Australis.</p>
<p>Messier 44 es un cúmulo abierto en la constelación de Cancer. Es uno de los cúmulos abiertos más cercanos al Sistema Solar y contiene una extensa población estelar. Bajo un cielo oscuro, a simple vista, el cúmulo se ve como si fuera una nebulosa; Los antiguos conocían este cúmulo. Fue comentado por Ptolomeo y Galieo.</p>
<div id="__ss_1092620" style="text-align: left; width: 425px;"><a style="font:14px Helvetica,Arial,Sans-serif;display:block;margin:12px 0 3px 0;text-decoration:underline;" title="Messier 44" href="http://www.slideshare.net/astronomosorg/messier-44?type=powerpoint">Messier 44</a><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="355" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="src" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=messier44-090302195823-phpapp01&amp;stripped_title=messier-44" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355" src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=messier44-090302195823-phpapp01&amp;stripped_title=messier-44" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></div>
<div style="font-family: tahoma,arial; height: 26px; font-size: 11px; padding-top: 2px;">View more <a style="text-decoration:underline;" href="http://www.slideshare.net/">presentations</a> from <a style="text-decoration:underline;" href="http://www.slideshare.net/astronomosorg">Carlos Raul</a>.</div><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/messier-44-el-cumulo-del-enjambre/">Hoy, la Luna de los desvelados.</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Qué podemos observar con un modesto telescopio?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Sep 2009 05:45:14 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Astronomía básica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”. ¿Qué podemos observar con un típico telescopio que venden en las tiendas de conveniencia? De igual forma, con un telescopio refractor de 6 cm de diámetro, podemos ver decenas de estrellas dobles o binarias, cúmulos estelares abiertos y globulares, nebulosas y galaxias. La [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras”.</p>
<p>¿Qué podemos observar con un típico telescopio que venden en las tiendas de conveniencia? De igual forma, con un telescopio refractor de 6 cm de diámetro, podemos ver decenas de estrellas dobles o binarias, cúmulos estelares abiertos y globulares, nebulosas y galaxias. La clave básica, para lograr esto, es el poder localizar tales objetos y ello implica el conocer el cielo.</p>
<p>Por fortuna, actualmente con los recursos de Internet, existen muchos medios y recursos para contar con cartas celestes e incluso programas tipo planetario que, como software gratuito, permiten no sólo tener escenarios del cielo, sino trasladarse al pasado o al futuro para ver estos o recrearse con fenómenos astronómicos. Uno de ellos se llama Stellarium y es verdaderamente recomendable.</p>
<p>“2009: AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA”&#8230; El Universo para que lo descubras. Contribución del Área de Astronomía de la Universidad de Sonora.</p>
<p>Recuerda lo que Galileo observó con su telescopio muy inferior a cualquiera que puedas conseguir hoy en algún centro comercial.</p>
<p><object width="320" height="265" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/h5lgfGpsp_0&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;rel=0" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="320" height="265" src="http://www.youtube.com/v/h5lgfGpsp_0&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;rel=0" allowfullscreen="allowfullscreen" allowscriptaccess="always" /></object></p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/%c2%bfque-podemos-observar-con-un-modesto-telescopio/">¿Qué podemos observar con un modesto telescopio?</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Esta mañana tuvimos la conjunción de Venus con la Luna a las 7:15 am hora de verano del centro, 12:15 hora universal.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2009 22:06:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Bienvenido Galileo! Por Efraín Sánchez Hoy estuvimos dándole la Bienvenida a Galileo, mi nuevo Celestron C6 Schmidt-Cassegrain (así le puse porque me dio la gana y porque el 2009 es el año internacional de la Astronomía). Como todavía no me entregan el diagonal y el ocular pues tuve que usar el visor de la cámara [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Bienvenido Galileo!<br />
</strong><em>Por Efraín Sánchez</em></p>
<p>Hoy estuvimos dándole la Bienvenida a Galileo, mi nuevo Celestron C6 Schmidt-Cassegrain (así le puse porque me dio la gana y porque el 2009 es el año internacional de la Astronomía). Como todavía no me entregan el diagonal y el ocular pues tuve que usar el visor de la cámara para centrar las estrellas a la hora de alinear; y como salí a las meras 6 y ya estaba clareando el día, pues tuve que usar el láser puesto encima del telescopio porque no alcancé a poner el buscador y alinearlo con el tubo&#8230;  Un tanto incómodo para ser la primera vez que ponía en marcha este nuevo telescopio. La montura es la del NexStar 6/8 SE en configuración Alt-Az lo cual hace que la cámara lo saque de balance constantemente teniendo que estar centrando el objetivo con cada exposición que hice.</p>
<p>Tuve algunos problemas con el enfoque (todavía tenía los ojos lagañosos&#8230; jaja) casi todo lo que uno no debe hacer antes de un evento «único» lo hice&#8230; afortunadamente ya tenía la experiencia de la interface del Go-To de Celestron con un Nexstar 5 que tuve antes así que básicamente es lo mismo, salvo algunas diferencias en el protocolo de alineación, el tripié y la montura se arman igual, solo que ahora el tubo se monta por separado, así que ahí me tienen armando todo a la carrera y alineando como mejor pude sin un ocular puesto</p>
<p>El sitio donde coloqué el telescopio tiene dos paredes de 3 metros a los lados, lo cual me deja el horizonte como a 30° así que tuve que esperar a que el evento fuera visible desde mi improvisado observatorio en la terraza de la casa así que ya con el telescopio alineado y centrado en su objetivo esperé pacientemente hasta que quedó por encima del borde del muro, listo para ser observado y fotografiado</p>
<p>Y pues aunque tomé cerca de 80 imágenes, las cuales estoy seguro que la mayoría están mal enfocadas por andar haciendo las cosas a la carrera, aquí tengo dos fotografías que me gustaron de las poquitas que intenté ver</p>
<p>Gracias a los involucrados en esto<br />
Saludos y Cielos despejados</p>
<p>[Efraín S.]</p>
<p><object width="400" height="300"><param name="flashvars" value="offsite=true&#038;lang=es-us&#038;page_show_url=%2Fphotos%2Fastronomosorg%2Fsets%2F72157617103051193%2Fshow%2F&#038;page_show_back_url=%2Fphotos%2Fastronomosorg%2Fsets%2F72157617103051193%2F&#038;set_id=72157617103051193&#038;jump_to="></param><param name="movie" value="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=70933"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=70933" allowFullScreen="true" flashvars="offsite=true&#038;lang=es-us&#038;page_show_url=%2Fphotos%2Fastronomosorg%2Fsets%2F72157617103051193%2Fshow%2F&#038;page_show_back_url=%2Fphotos%2Fastronomosorg%2Fsets%2F72157617103051193%2F&#038;set_id=72157617103051193&#038;jump_to=" width="400" height="300"></embed></object></p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/esta-manana-tuvimos-la-conjuncion-de-venus-con-la-luna-a-las-715-am-hora-de-verano-del-centro-1215-hora-universal/">Esta mañana tuvimos la conjunción de Venus con la Luna a las 7:15 am hora de verano del centro, 12:15 hora universal.</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Record de baja actividad del Sol</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 03:24:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cápsulas de astronomía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ciertamente la presencia de las manchas solares varía en un ciclo de 11 años. Por Antonio Sánchez Ibarra, USON La vigilancia del Sol que se mantiene en el Observatorio Solar «Carl Sagan», se ha convertido en una lenta y paciente espera en un ámbito de inactividad record. Nuestra estrella, el Sol, mantiene un notable bajo [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/record-de-baja-actividad-del-sol/">Record de baja actividad del Sol</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Ciertamente la presencia de las manchas solares varía en un ciclo de 11 años.<br />
</strong><em>Por Antonio Sánchez Ibarra, </em>USON</p>
<p>La vigilancia del Sol que se mantiene en el Observatorio Solar «Carl Sagan», se ha convertido en una lenta y paciente espera en un ámbito de inactividad record. Nuestra estrella, el Sol, mantiene un notable bajo nivel de actividad que no se manifestaba en esta forma desde el año 1913.</p>
<p>A pesar de los pronósticos de que la presencia de manchas solares debía incrementarse desde el 2008, el número de días sin ellas se ha incrementado. En 2008, 266 días o el 73% del año, el disco solar se presentó totalmente limpio.<span id="more-1681"></span></p>
<p>Ciertamente la presencia de las manchas solares varía en un ciclo de 11 años.<br />
En las epocas del máximo del ciclo, pueden ser contadas hasta 200 manchas solares individuales en el disco solar. En cambio, durante el mínimo, pueden pasar días o semanas sin que se presente alguna mancha solar.</p>
<p>Las manchas son el resultado de gigantescos campos magnéticos que se producen en el interior del Sol y que, al emerger a su atmósfera superior, provocan el descenso de temperatura en esa región, disminuyendo de 6000 a 4200 grados. La mancha perdura mientras el campo magnético se mantiene intenso.</p>
<p>Con las manchas están asociadas las llamadas tormentas solares, que ocurren al moverse los campos magnéticos de las mismas. Tales tormentas repercuten en nuestro planeta produciendo auroras boreales, alteraciones del campo magnético terrestre, interferencia en las comunicaciones de onda corta y telefonía celular y averías en satélites en órbita de la Tierra e incluso riesgos para los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional.</p>
<p>Son 23 los ciclos que se han observado desde que Galileo Galilei inició las observaciones del Sol con un telescopio.</p>
<p>Por ejemplo, el mínimo del ciclo 22 ocurrió en agosto de 1996. Durante prácticamente un mes el Sol no presentó manchas, pero luego comenzaron a aparecer e incrementar su número hasta que llegó el nuevo ciclo 23 a su máximo el año 2001. Luego, tal número comenzó a declinar lentamente.</p>
<p>Sin embargo, el descenso de este ciclo también fue turtuoso. Repentinamente, en épocas que se suponía la actividad ya debía ser poco intensa, se presentaban subitamente tormentas solares con grupos de manchas muy activas.</p>
<p>De acuerdo a los pronósticos, el mínimo del ciclo 23 debería ocurrir entre 2007 y 2008, para comenzar a aparecer las manchas del nuevo ciclo número 24. Sin embargo, a pesar de que ocasionalmente han aparecido manchas del nuevo ciclo, estas han sido de poca duración y sin manifestar actividad importante.</p>
<p>Hasta el 31 de marzo del presente año, 78 de los 90 días el Sol se mantuvo de nuevo limpio de manchas.</p>
<p>El programa continuo de registro y vigilancia de la actividad solar que mantiene el Área de Astronomía del DIF-US con el Observatorio Solar «Carl Sagan» desde 1990, se ha tenido que concretar a revisar actividad sutil como la que ocurre en las prominencias solares o chorros que son proyectados en las regiones polares del Sol.</p>
<p>El mismo Programa de Observadores Solares Vitruales que promueve el Área de Astronomía, se ha visto perturbado, al no poder entrenar a los participantes en la observación solar remota que se transmite a través de @stro tv Observación diariamente.</p>
<p>El programa lanzado en 2007, preveía entrenar «in situ» a los participantes en momentos de actividad solar. Al estar ausente tal actividad, la mayoría de la capacitación ha tenido que centrarse en aspectos teóricos, posponiendo la práctica observacional.</p>
<p>Algunos autores han planteado hipótesis sobre consecuencias de esta baja de actividad solar en relación con el clima terrestre. Sin embargo, es muy pronto aún para poder establecer relaciones y considerar los efectos de este profundo período de actividad solar.</p>
<p>También se ha especulado si estaríamos ante un posible Mínimo de Maunder, en referencia a un período de 1645 a 1715 en el cual los ciclos de manchas desaparecieron y que se asocia con la llamada pequeña Edad del Hielo, que provocó crudos inviernos en Europa y América del Norte.</p>
<p>Sin embargo, también es demasiado pronto para poder establecer que un período similar se este produciendo.</p>
<p>Por lo pronto, la espera deberá continuar ante la expectativa del inicio de actividad de manchas y, además, el cómo influirá en el próximo máximo que debería ocurrir el año 2012. La gran pregunta es si este profundo mínimo es indicador de que el máximo será mucho menor o más violento que los anteriores.</p>
<p>Antonio Sánchez Ibarra.</p><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/record-de-baja-actividad-del-sol/">Record de baja actividad del Sol</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hola, soy el dedo de Galileo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Perplejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 01:55:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[De Carne y Hueso]]></category>
		<category><![CDATA[El Rincón del Perplejo Sideral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Del cuerpo de Galileo solo se conserva un dedo. Pero todavía hoy, los descendientes de sus técnicas siguen aprendiendo, creciendo y desarrollándose ya que el dedo de Galileo apunta a la salida de la ignorancia medieval y aun posmoderna, por lo que Galileo sigue metiendo su dedo en el betún de todos los pasteles científicos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Del cuerpo de Galileo solo se conserva un dedo. Pero todavía hoy, los descendientes de sus técnicas siguen aprendiendo, creciendo y desarrollándose ya que el dedo de Galileo apunta a la salida de la ignorancia medieval y aun posmoderna, por lo que Galileo sigue metiendo su dedo en el betún de todos los pasteles científicos de nuestro tiempo. ¡Feliz Cumpleaños, Galileo!</em></p>
<p><span id="more-217"></span></p>
<p>GALILEO ESCRIBE EN SU CUMPLEAÑOS</p>
<p>Hola, soy el dedo de Galileo. (1564-1643)</p>
<p>Ustedes perdonarán la pobreza de elegancia en la redacción de esta carta, acostumbrados como los tenía a mi prosa casi poética, pero, ¿qué esperaban con un sólo dedo?</p>
<p>El dedo medio de mi mano derecha, seccionado de mi cuerpo por un anticuario llamado Anton Francesco Gori el 12 de marzo de 1737 cuando se trasladaban mis restos desde la capilla de San Cosme a la iglesia de Santa Croce, en Florencia, actualmente se expone en el Museo de Storia della Ciencia. El vaso en que se conserva mi dedo tiene una base cilíndrica de alabastro con la siguiente inscripción.</p>
<p>No desprecies los restos de este dedo, mediante el cual una mano derecha medía senderos en los cielos, revelaba a los mortales cuerpos celestes nunca vistos y, al preparar un pequeño trozo de frágil vidrio, fue el primero en atreverse a realizar un acto que mucho tiempo atrás estaba incluso fuera del poder de los jóvenes Titanes, que crearon altas montañas en un vano intento por ascender a ciudades elevadas.</p>
<p><strong>Mi historia</strong></p>
<p>No lo puedo creer. Este 15 de febrero de 2005 se cumplieron ya 441 años de mi nacimiento. Fui de familia florentina e hijo de un hombre de rara mixtura de músico, bohemio y comerciante de telas, que se ocupaba más tratando de crear un nuevo estilo de música vanguardista que de los deberes del hogar. Desde muy pequeño, mi padre colocó en mis manos un laúd que me enseñó a tocar para que lo acompañara en la ejecución de sus canciones, que por cierto eran muy solicitadas, conocidas y reconocidas tanto por el vulgo, como por la nobleza de entonces. Cosa curiosa: Entre más mi padre me enseñaba las artes musicales, más mi interés por las matemáticas crecía.</p>
<p>Mi papá era culto y deseaba que yo también lo fuera; Me enseñó latín y griego y considerando que debía de perfeccionar estas lenguas, me llevó con unos monjes a un monasterio. Se llamaba la abadía de Vallenbrosa y estaba ubicada en medio de un hermoso valle —por eso se llamaba así— rodeado de montañas con perfumados pinos y el encanto de las aves. Al principio yo no quería ir, pero papá era realmente voluntarioso.</p>
<p>Fui muy bien recibido por estos amables monjes Jesuitas que aunque serios algunos, encantadores eran otros. Uno de ellos era un magnífico matemático que me enseñó la geometría de tal manera que me cautivó dejándome marcado para toda mi vida; Aprendí que el Universo tiene un lenguaje y que ese lenguaje eran las matemáticas.</p>
<p>Aunque era muy joven, decidí que mi futuro era hacerme monje; Estaba rodeado de la belleza del medio ambiente, recibía la calidez del trato de mis maestros, comida, abrigo y ¡tiempo para estudiar! La combinación perfecta. Si no eras multimillonario, quiénes podían incursionar en las ciencias eran los militares y los clérigos. De modo que le escribí a papá para expresarle mi deseo de tomar la carrera de monje. En mi carta también le decía que me había dado una pequeña infección en los ojos, cosa que nunca hubiera hecho. Mi padre se apersonó en la abadía, encolerizado.</p>
<p>—¡Mi bambino está enfermo de los ojos!— les gritó papá a los asombrados monjes y al tiempo que los tachaba de irresponsables, me sacaba de las instalaciones del monasterio, diciéndome:</p>
<p>—Mijito, tú no naciste para cura. Serás médico, pero también músico y culto como tu padre, nomás eso me faltaba.—</p>
<p>En 1581 asistí a la escuela de medicina, en Pisa, donde me enseñaban curación, filosofía, fisiología, latín, griego y hebreo. Pisa había sido una ciudad horrible, pero la habían mejorado bastante. Los Médici, estos personajes florentinos, cuya familia era paradigma del mecenazgo, habían convertido a una ciudad pantanosa y maloliente en un vergel, en un verdadero jardín botánico que llegaría a ser la envidia de las ciudades europeas.</p>
<p>Las clases en la escuela de medicina eran para mí un monumento al aburrimiento; Contrario a lo que les sucede a la mayoría de los jóvenes, que abominan las matemáticas, yo era infeliz sin ellas. Mi capacidad de abstracción era muy alta y mi inteligencia espacial me permitía tomar una ventaja infinitamente superior sobre mis compañeros y profesores.</p>
<p>Mi actitud, debo reconocer, no me hacía ganar amigos. No era muy simpático, vamos; Me apodaban merecidamente El Discutidor y estaba claro que no pasaría a la historia como el más simpático de la cuadra, pero a ver, díganme: ¿Cuándo han conocido a un virtuoso que no sea chocante? —¿Verdad, Newton?, quién por cierto nació el día en que morí—. Es más, si un escultor de entonces hubiese querido hacer un monumento a la aun no inventada penicilina, me habría tomado de modelo, por aquello de que a todo le daba la contra.</p>
<p>Sin que mi papá lo supiera, dejé de asistir a las clases de medicina para colarme a las clases de matemáticas que impartía en aquel entonces, matemático de la corte, Ostilio Ricci. Fui prácticamente disfrazado ya que Ricci sólo le daba clases a los nobles y pudientes, pero valía la pena ya que Ostilio Ricci no tenía parangón como maestro.</p>
<p>Impartía la clase casi de manera poética. Declamaba los enunciados de Arquímedes y se sublimaba explicando las ecuaciones. Ricci me guió de la geometría pura a las teorías de la perspectiva y las técnicas de la medición abstracta. Descubrí la utilización de las matemáticas en el campo de la ingeniería militar, que más tarde me servirían para hacerme rico, ¿se acuerdan cuando invente aquél compás geométrico militar?</p>
<p>Se me considera como el verdadero fundador del método experimental.</p>
<p>Lo demás es historia, ya lo saben: Además de músico me convertí en físico, matemático y astrónomo. En 1597 construí un termoscopio, en 1617 inventé el anteojo binocular, después descubrí en 1583 la ley del isocronismo del péndulo, indicando su posible aplicación para medir el tiempo. En 1586 construí la balanza hidrostática. En 1610 publiqué las irregularidades de la superficie lunar, descubrí los satélites de Júpiter y la composición de la Vía Láctea. En 1615 la Santa Inquisición me condenó y todos mis libros fueron prohibidos y fui obligado de no divulgar ni enseñar mis teorías, viviendo mis últimos días en arresto domiciliario. Pero sobre todo, de lo que me enorgullezco es de qué manera perfeccioné el telescopio.</p>
<p><strong>PASAJES DE MI VIDA QUE ME MARCARON.</strong></p>
<p><strong>Mi experimento de Pisa.</strong></p>
<p>¿Cuál sería mi mayor contribución a la ciencia? La historia tiene la palabra, pero algo que quiero subrayar es que en mi tiempo reinaban los conceptos de Aristóteles, portento intelectual que hacía más de mil ochocientos años había muerto pero que sus seguidores se negaban a enterrar. Sus discípulos eran más Aristotélicos que el propio Aristóteles, que reverenciaban su nombre, pero olvidaban su método; Pero como lo expresé en su momento En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millón no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.</p>
<p>Aristóteles salía al patio de su casa, volteaba al cielo y decía: “He ahí las estrellas, siempre; La tierra es el centro mismo del Universo” ¿Quién era el macho que iba a contradecirlo?</p>
<p>Alguien se atrevió y yo lo abracé: Copérnico. Este hombre sabio era médico, matemático, astrónomo, clérigo y el sobrino rico y protegido del obispo príncipe de Polonia.</p>
<p>Nicolás Copérnico dijo que el maestro Aristóteles, vaca sagrada del pensamiento universal estaba, en esta ocasión, tirando para el monte y yo, seducido, le creí.</p>
<p>También me atreví a desmentir al maestro Aristóteles en la cuestión de la velocidad de los cuerpos: Aristóteles decía que si dos cuerpos de diferente peso, se dejaban caer de por ejemplo, cincuenta metros, el que pesaba más caería infinitamente más rápido que el de peso menor. Mi posición contraria era acompañada de burlonas carcajadas que se oían en toda la ciudad.</p>
<p>Para demostrar que el maestro Aristóteles estaba equivocado subí a la Torre de Pisa, que medía cincuenta cuatro metros aproximadamente. Escogí la hora en que maestros y alumnos, enemigos y seguidores debían de pasar frente a la torre para ir a la universidad, a modo de conseguirme el suficiente público que fuera testigo de mi grandeza.</p>
<p>La plaza estaba repleta y las apuestas crecían a favor y en contra. Los aristotélicos me gritaban burlas, ya que se habían congregado mis amigos, mis enemigos y todos los demás.</p>
<p>Llegué vestido con mis mejores galas. Mi figura imponente sobresalía de los demás y el aire enmarañaba mis pelirrojos cabellos. Llevaba varias pelotas, de diferentes pesos y materiales como el plomo, cobre, ébano y oro. Subí con donaire los casi trescientos escalones de la torre.</p>
<p>Mi experimento, aunque parecía una obviedad del tamaño de la torre misma, a nadie se le había ocurrido o nadie se había atrevido, pero la torre de Pisa estaba que ni mandada a hacer para mi ejercicio de prueba, ya que parecía simbolizar por su chuecura, las imperfecciones humanas y yo estaba dispuesto a enderezar un pensamiento erróneo respecto a la velocidad de los cuerpos en caída libre, aun y cuándo en medio estuviera la figura agigantada y monstruosa de Aristóteles, tótem del pensamiento.</p>
<p>Aparecí en lo alto entre pilares y arcos. Alcé los brazos y saludé a la multitud, qué me respondió con clamor. Algunos con gritos y enardecidos abucheos. Es imposible dejar de reconocer que me sentí halagado. Estaba allí para demostrar a mis enemigos, quién era superior. Perdóname modestia, pero siento un profundo desprecio por los seres pedestres.</p>
<p>Me preparé con una bola en cada mano. Desde abajo, la multitud notó la diferencia en tamaño de los objetos que mostraban mis manos. Los dos diferentes objetos cayeron exactamente a la misma velocidad. Mi experimento probó que las fuerzas que influyen sobre un objeto son independientes del peso del mismo. ¿Por qué? Me estaba anticipando a lo que habría de descubrir Isaac Newton décadas más tarde de que la fuerza de la gravedad era constante. A pesar de sus pesos diferentes, dos objetos caerán (en realidad los objetos son jalados) al suelo exactamente a la misma velocidad.</p>
<p>Hay quiénes aseguran que esta historia nunca sucedió realmente, pero estoy convencido que las ilustraciones no tienen que ser ciertas, basta con que sean ejemplares.</p>
<p><strong>Mis amigos y el telescopio. (1609)</strong></p>
<p>Tuve cantidad de amigos, pero al que le debo mucho es, sin duda, a mi entrañable compañero Paolo Sarpi, &lt;&lt;mi maestro y mi padre&gt;&gt;. Este piadoso y enigmático hombre que era historiador, filósofo, sacerdote, diplomático, médico descubridor de las válvulas de las venas, las oscilaciones de las pupilas, la desviación polar de los imanes; Amante de la óptica, de la química y de la metalurgia, me hizo uno de los más grandes favores que se le pueden hacer a un amigo: Me dio información.</p>
<p>Sarpi tenía un trabajo privilegiado y fascinante. Era algo así como una especie de cronista histórico de la iglesia. Tenía acceso a información clasificada como secreta, esa que cuando se posee se adquiere poder, pero también cercanía al peligro, tanto así que se sospechaba de él como espía y le apodaban justamente El Maquiavelo de Venecia. Siempre que yo iniciaba una plática a mi modo, es decir sarcástica, soez y vulgar, el me miraba y decía &lt;&lt;Ahí viene la virgen, hablemos de otra cosa&gt;&gt;</p>
<p>Una vez llegó a la ciudad el fuerte rumor de que un artesano holandés fabricante de lentes había inventado unas lentes capaces de hacer que las cosas lejanas se vieran cercanas y que las presentaba en algo así como una especie de “tubo mágico”. El holandés se llamaba Hans Lippershey. El artilugio tan novedoso llamó muchísimo la atención de los militares holandeses y le dicen al rey que tamaño invento no puede ser del dominio público, de manera que exigen se prohíba que Lippershey lo patente.</p>
<p>Hans le había puesto a su aparatito el nombre de «kijker”, que significa “Buscador”. Aunque Hans no lo pudo patentar ya que el rey de Holanda lo consideró arma secreta y prohibió su comercialización, la piratería ya hacia de las suyas. Pero además, no le puedes callar la boca a un inventor, aunque un rey se lo pida.</p>
<p>Una copia ranchera ya andaba cerca de mi. Hans Lippershey había planeado un viaje a Venecia, con el fin de enseñarles a las altas autoridades su invento. En cuanto me llegó la noticia de la visita del holandés fui a buscar a mi amigo Paolo Sarpi. Le comenté que tenía que hacer algo con su poderosa influencia para detener la visita de Lippershey, hasta que yo encontrara la manera de fabricar mi propio “tubo mágico”. Muy tarde era ya. ¡Lippershey ya estaba en la ciudad!</p>
<p>—Mira Paolo, le dije: Vamos a ver que tan influyente eres. Lippershey no debe, entiendes, no debe de entrevistarse con las autoridades de Venecia. No antes que yo.</p>
<p>—Sarpi, en esos días estaba muy ocupado y preocupado, ya que era objeto del escrutinio de la Santa Inquisición por estar bajo sospecha de crítica a los procedimientos de la misma; Al poseer información privilegiada y acceso a documentos comprometedores que evidenciaban abusos, torturas y asesinatos por parte de la Inquisición, Sarpi se había indignado atreviéndose a expresarse en contra de las prácticas de los dominicos que estaban al frente de la institución.</p>
<p>Por su posición crítica, Sarpi había sido atacado al llegar a sus oficinas y dejado por muerto después de recibir varias puñaladas en la oreja, en la sien derecha, en la mandíbula y otras partes del cuerpo, mismas que Acquapendente, mi médico particular atendió oportunamente, salvándole la vida.—</p>
<p>Paolo escucha entre nubes mi petición acerca de retrasar la audiencia de Lippershey, se me queda viendo y dice:</p>
<p>—Tengo información y hasta dibujos de ese juguetito. Me llegaron hace como ocho meses, pero se me había olvidado comentártelo ante tantas preocupaciones que me aquejan.—</p>
<p>Me quedé perplejo y me quise morir. Miren, me acuerdo y me tiembla el dedo.</p>
<p>Le arrebaté a Sarpi las notas y dibujos que me mostraba y corrí a mi taller. Esa noche no dormí. Ni la siguiente. Me la pasé soplando vidrio. Estaba emocionadísimo con mis descubrimientos. Hice muchas, muchas lentes cóncavas y convexas, de diferentes espesores y tamaños, hasta que por fin un par de ellas me convenció. Había logrado treinta aumentos. Mi artesano me preparó un tubo de plomo de cinco centímetros de diámetro y coloqué en él las lentes.</p>
<p>Sarpi me visita en el taller y me dice que tengo como máximo quince días antes de que Lippershey sea recibido. El Maquiavelo de Venecia sabía hacer su trabajo. Quince días era más de lo que mi disciplina, entusiasmo e inteligencia necesitaban.</p>
<p>Antes que inmediatamente, les mande unas cartas a los principales de la ciudad invitándoles a ser testigos del más grande invento de los últimos tiempos. No les desilusioné.</p>
<p>Me esperaba un nutrido grupo de importantes de Venecia. El principal, el dux Leonardo Donà, jefes militares, magistrados, consejeros y sabios.</p>
<p>Salimos del palacio y nos encaminamos a la Torre de San Marcos, y una vez allí apunté mi instrumento hacia Padua, a cincuenta y seis kilómetros de distancia. ¡Wow! La torre de Santa Giustina se vio de forma brillante. Todos los importantes personajes que se encontraban en la azotea de la torre parecían chiquillos queriéndose arrebatar mi tubo mágico.</p>
<p>Después apunté hacia los pueblos más lejanos, a ochenta kilómetros; Apunté también hacia el mar Adriático y vimos en el horizonte galeras que hubieran tenido que navegar dos horas a toda vela para poder ser notadas a simple vista. ¿Se imaginan este invento en manos de despiadados piratas? El jefe militar veneciano comprendió inmediatamente la importancia de este asombroso artilugio, que al final se le quedó el nombre de telescopio, a sugerencia de mi amigo del grupo de Los Linces, Guillermo de la Porta.</p>
<p>En un momento dado, entusiasmados como estaban, ya querían gritar para preguntarme el precio de mi telescopio. Pero mis planes eran otros. Yo lo que quería era trabajar en Venecia, lejos del brazo poderoso de la iglesia, ya que me andaba rascando la espalda la intolerancia.</p>
<p>Mis copernicanas ideas y mi alzheimer selectivo, —ya que solo recordaba lo que me convenía cuando me llamaban a cuentas, recomendándome que me retractara de mis ideas extravagantes — ya me estaban colocando en zona de peligro. De manera que ya había preparado un paquete para el dux. Le regalé el mejor telescopio que había fabricado. Lo impresioné y le aventé un discurso mareador, que casi me deja con la lengua enyesada, ustedes dirán si no:</p>
<p>Me arrodillé ante el dux y le declaré:</p>
<p>&lt;&lt;Yo Galileo Galilei, humilde siervo de Vuestra Alteza, que procuro con toda mi alma cumplir siempre con mi deber y encontrar alguna utilidad que beneficie a Su Alteza…os traigo ahora este nuevo artificio. Creo que este instrumento es digno de que lo aceptéis y os regalo, dejando a vuestro juicio si deben de construirse otros o no. Este es uno de los frutos de la ciencia, ciencia que durante diecisiete años he dirigido en Padua, esperando poder ofreceros mayores inventos aún si Dios así lo quiere, y si vos y Dios deseáis que pase el resto de mi vida a vuestro servicio.&gt;&gt;</p>
<p>¿Qué tal? Antes de bajar de la azotea ya tenía una propuesta económica de Su Alteza. Me ofreció mil ochocientas coronas de sueldo anual —Que nadie ganaba entonces—, el nombramiento de profesor ad vitam —Vitalicio— y una prima de cuatrocientas coronas (La prima que me dio, no era su pariente, sino un estímulo económico). Y lo mejor: Protección contra el Papa. Venecia era prácticamente autónoma. Poseía el imperio naval, con astilleros capaces de construir con más de cinco mil obreros un barco en una noche. Ahí me convenía estar, según consejo de mi amigo Paolo Sarpi.</p>
<p>—Lo que Su Alteza disponga es lo mejor para mi, repliqué modestamente al tiempo que me inclinaba respetuosamente—</p>
<p>Me fui a un oscuro rincón y grité ¡Yes!</p>
<p>Nunca un regalo me regresó tanto. Si, ya se que algunos me han criticado que jamás le quise regalar uno de mis aparatitos a Kepler, pero en aquellos tiempos era muy difícil enviar un paquete tan lejos, y Fedex todavía no existía.</p>
<p><strong>Mi relación con la iglesia</strong></p>
<p>Realmente yo era un devoto de la iglesia y un creyente sincero. Lo que pasaba es que no podía soportar la orfandad neuronal de algunos “pichones” que sintiéndose sabios, rebuznaban a la menor provocación. Desde mis tiempos de estudiante y joven profesor me mostré rebelde ante la disciplina que se aplicaba en las aulas; Me resistía a usar la obligatoria toga y hasta componía canciones satíricas acompañado de mi laúd, muy al estilo de mi padre.</p>
<p>Infinidad de ocasiones fui requerido por la rectoría de las instituciones donde trabajé para solicitarme que le bajara al estilo irónico y burlón de mis comentarios en contra de las autoridades educativas. Recuerden que las autoridades eran clérigos.</p>
<p>Pero debo de reconocer que hasta yo fui comedido frente a la Santa Inquisición; Yo no le tenía miedo, le tenía más bien, pánico. Ustedes sabrán ahora que murieron más personas perseguidas por esta organización que por las dos guerras mundiales juntas. Estamos hablando de miles y miles.</p>
<p>Cuando me llamaron para ser enjuiciado por afirmar en mis libros que el centro del Universo no era la Tierra, sino el Sol, no crean ustedes que dije “E pour si move”, y sin embargo se mueve; Lo pensé, lo pensé. Con el cardenal Bellarmino El Inquisidor enfrente no se podían hacer ese tipo de comentarios. Ipso Facto hubiese sido condenado y ejecutado.</p>
<p>Además, el recuerdo de la figura de Giordano Bruno me perseguía. Aunque nunca lo conocí personalmente, si sabía de sus declaraciones y de su postura; Alguna vez consideré pronunciarme a su favor, pero me contuve. Supe como Giordano fue tratado cuando lo condenaron. Él también era un ferviente creyente de las teorías de Copérnico, pero tenía más que nada una concepción radical y mística del Universo. Bruno más que certeza científica tenía una percepción espiritual que parecía que rayaba en la locura; Pienso ahora que era una especie de esquizofrenia mística. Tenía frases y conceptos tan revolucionarios sobre el cosmos que aún en el futuro sorprenderían.</p>
<p>Hay que entender que el Vaticano controlaba la ciencia, las artes, la política y la música. No era poco. Además, la iglesia estaba sumamente sensible por la reciente reforma protestante. Cualquier cosa, animal, hombre, mujer, concepto, suspiro, teoría, idea, que emitiera un sonido diferente a la tradición de la iglesia, era inmediatamente rechazado y en su caso, perseguido y aplastado. Y Giordano Bruno era candidato plurinominal a eso. Lean si no:</p>
<p>«Dios es omnipotente y perfecto y el universo es infinito, si Dios lo conoce todo entonces es capaz de pensar en todo, incluido lo que yo pienso, Debido a que Dios es perfecto y conoce todo, debe crear lo que yo pienso. Yo puedo imaginar un infinito número de mundos parecidos a la tierra, con un jardín del edén en cada uno. En todos esos jardines la mitad de los Adanes y Evas no comerán del fruto del conocimiento y la otra mitad lo hará, de esta manera un infinito número de mundos caerá en desgracia y habrá un infinito número de crucifixiones. De aquí puede haber un único Jesús que irá de mundo en mundo o un infinito numero de Jesuses. Si hay un solo Jesús, la visita a un número infinito de mundos tomara una infinita cantidad de tiempo, de este modo debe haber un infinito número de Jesuses creados por Dios». </p>
<p>Es decir, si Dios era infinito, poderoso y creativo no podía dejar de crear mundos iguales a éste. Había millones de mundos habitados, según Bruno.</p>
<p>Ya comprenderán que el Cardenal Bellarmino El Inquisidor, al terminar de leer lo anterior, inmediatamente empezó a convulsionar y a punto de una parálisis facial, manda encarcelar a Bruno en el castillo de Sant Angelo en Roma, donde encadenado, fue sometido a una amplia variedad y estilos de tortura, prefigura de lo que sería el manual práctico de la policía mexicana en su más oscurantista periodo.</p>
<p>¿Se imaginan cómo me encontraba yo con estas noticias?</p>
<p>—Galileo, me decían ¿No vas a poyar a Bruno? Este…</p>
<p>Se comentaba en los pasillos y en los baños que Sarpi, junto con Giordano Bruno y otros sabios habían tenido reuniones secretas dónde se dedicaban a hablar de temas prohibidos como las teorías de Copérnico, y a criticar a la iglesia. ¡En la torre! Y yo tan cerca de Sarpi. Qué miedo.</p>
<p>Cuando Bruno fue condenado, exclamó frente al Cardenal Bellarmino: “No podría retractarme ni lo haré. No hay nada de lo que tenga que retractarme, ni se de qué debería hacerlo” y agregó “Es más grande vuestro miedo a pronunciar mi sentencia que el mío a oírla”</p>
<p>Una fresca mañana, un 19 de febrero de 1600, cuatro días después de mi cumpleaños, Bruno fue sacado del castillo para ser llevado a la prisión secular situada a la otra orilla del Tíber. Frailes encapuchados, pertenecientes al grupo conocido como La Compañía de la Misericordia y de la Piedad, llevarían a Bruno al Campo dei Fiore. Le habían colocado un clavo en la lengua que atravesaba su garganta para que ya no pudiese expresar sus herejías. Durante el trayecto los encapuchados le instaban a arrepentirse, mostrándole imágenes de la virgen, de Cristo y del mismo Papa.</p>
<p>Pero Bruno parecía que no era de este mundo, sino de uno de los que su imaginación concebía. Era inflexible y mostraba un coraje, determinación y valentía que sus opresores no sabían de estaba hecho. Asumían que era el mismo poder del demonio lo que le daba la fuerza para no vencerse.</p>
<p>Ocho años habían mantenido a este monje dominico en prisión con la esperanza de que se arrepintiera. Era la vergüenza de la orden.</p>
<p>Bruno creía fervientemente en la infinitud del cosmos, y que la Tierra se movía alrededor del Sol. Fue fiel a sus brillantes, místicas y alocadas (?) convicciones.</p>
<p>Ya que la Inquisición era piadosa, el condenado tenía que morir con la mayor misericordia posible y sin derramamiento de sangre, por eso era que los condenados eran consumidos en la hoguera, eso sí, acompañado de fervientes plegarias por parte de los encapuchados.</p>
<p>Piensen ustedes que no me quedaban muchos ánimos de hacerme el héroe. Realmente la Inquisición nunca me maltrató físicamente, gracias a que, estoy seguro, muchos jerarcas de la iglesia me respetaban y me admiraban. También mi influencia era muy grande. Yo tenía amigos venecianos y toscanos muy poderosos, entre ellos el grupo de Los Linces. Además, mi popularidad de sabio me protegía de alguna manera. Sin embargo, déjenme que les platique que en una ocasión, Bellarmino me invitó a un paseíto por las instalaciones de tortura de la Santa Inquisición.</p>
<p>Como si estuviéramos en una moderna tienda departamental, escuchando cantos gregorianos de fondo, fuimos recorriendo uno a uno los aparatitos, al tiempo que recibía una breve pero sustanciosa explicación del funcionamiento de los juguetitos preferidos del Cardenal. Con eso tuve. ¿En que estaba yo pensando cuando dije que el Sol era el centro del Universo y no la Tierra?</p>
<p><strong>Mi familia</strong></p>
<p>No me casé nunca, pero tuve tres hijos. Dos niñas y un niño. Tenía yo muy poca tendencia al deseo de formar un hogar tradicional. Cuando murió mi padre tuve que tomar la figura patriarcal de la familia; Mis hermanas menores se casaron y ¿quién cree que debía de aportar la dote? ¡Claro que yo! Viví siempre tensionado y prácticamente huyendo de mis cuñados que se la pasaban en los tribunales demandándome la exigencia del pago correspondiente.</p>
<p>Viví muchos años pidiendo prestado aquí y allá; Solicité adelantos por trabajos que los ricos me pedían y mis honorarios de clases particulares se desaparecían en los bolsillos de mis queridos hermanos políticos. Además, mi hermano menor era vago, extravagante, fatuo, y por si fuera poco, desobligado. Mi hermanito había llegado a adquirir la asombrosa habilidad de conseguir que le prestara dinero con el fin de iniciar un jugoso negocio, que ahora si, lo sacaría de pobre.</p>
<p>Ahora entienden que cuando me llegó la edad de merecer, estaba muy escamado en esta cuestión del matrimonio. Por lo tanto, lo pensé mejor y me busqué una agraciada dama, cariñosa y amable, que si bien su reputación en la acartonada sociedad de mi tiempo no era la mejor, me garantizaba una sana distancia y una libertad que yo sabría corresponder.</p>
<p>A mis hijas, cuando crecieron, pude gracias a los contactos que tenía con los poderosos, conseguir que las admitieran en un convento para que tomaran los hábitos y los votos de castidad como religiosas y que así se comprometieran en matrimonio con el Señor. Me quería asegurar que nadie me pidiese dote alguna. Bastante tuve que sufrir con las dotes de mis hermanas. Mucho se me ha criticado la relación fría y distante con mis hijas, pero las quise a mi modo. ¿A ver, alguno de ustedes sí sabe querer?</p>
<p><strong>Pendientes en el tintero</strong></p>
<p>He escuchado decir que mi nombre ya se puede pronunciar en voz alta; Que la iglesia públicamente me ha pedido perdón, aunque algunos no creían necesario que el Papa de turno se expresara en ese sentido, ya que no fui quemado en la hoguera, ni lastimado en tortura. No sé que pensará de esto, cuando le cuente, Giordano Bruno.</p>
<p>Aunque no haya yo pronunciado “Y sin embargo se mueve”, no importa que así fuera: la voz del género humano, al pronunciarla por mí, me vengará eternamente de mis críticos y perseguidores.</p>
<p>Bien, me despido. Esta carta se ha alargado demasiado y mi dedo ha comenzado a protestar. Quedan en el tintero varios temas para la próxima: Mi juicio en el tribunal de la Inquisición; Mis amigos los Linces; Mis principales libros científicos; Mis disertaciones teológicas sobre algunos pasajes bíblicos; La obra de teatro donde explico la postura tolemaica y la copernicana, y que a raíz de este escrito el Papa Urbano VIII, es convencido por sus asesores de qué él es el personaje de Simplicio, el tontuelo de mi cuento. —Una maravilla que no puedo dejar de contar. — Además, les platicaré del poema que el Papa Urbano me escribió, Oh, my God—<br />
Arrivederci<br />
Galileo Galilei</p>
<p> </p>
<p>Bibliografía</p>
<ol>
<li>Atkins, Peters, El Dedo de Galileo, Espasa Calpe, Madrid-España, 2003</li>
<li>Cuadrado, Sara, Galileo, Edimat Libros, Madrid-España, 1998</li>
<li>Reston, James, Galileo, El Genio y el Hombre, Ediciones BSA, Barcelona-España, 1994</li>
<li>The Galileo Project <a href="http://galileo.rice.edu/">http://galileo.rice.edu/</a></li>
<li>Viniegra, Fermín, Una Mecánica sin talachas, Fondo de Cultura Económica, 1986</li>
<li><a href="http://eureka.ya.com/geoquimica/inventos/galileogalilei.html">http://eureka.ya.com/geoquimica/inventos/galileogalilei.html</a></li>
</ol><p>The post <a href="http://www.astronomos.mx/hola-soy-el-dedo-de-galileo/">Hola, soy el dedo de Galileo</a> first appeared on <a href="http://www.astronomos.mx">Astrónomos MX</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hola, soy el dedo de Galileo II</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Perplejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 02:01:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[De Carne y Hueso]]></category>
		<category><![CDATA[El Rincón del Perplejo Sideral]]></category>
		<category><![CDATA[galileo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me dedicaré a explotar al máximo mi genio. Realizaré prodigios en la ciencia y entonces Florencia me extrañará y dirá: “¿Qué hace allá en Venecia, Galileo? traigan inmediatamente acá a esa gloria de Toscana, si señor” En que lío me metí. Eso de andar prometiendo segundas cartas fue demasiado para un dedo, aunque sea el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Me dedicaré a explotar al máximo mi genio. Realizaré prodigios en la ciencia y entonces Florencia me extrañará y dirá: “¿Qué hace allá en Venecia, Galileo? traigan inmediatamente acá a esa gloria de Toscana, si señor”</em></p>
<p>En que lío me metí. Eso de andar prometiendo segundas cartas fue demasiado para un dedo, aunque sea el de Galileo. Qué bárbaros. Nunca los creí con semejante proclividad a la necrofilia digital.</p>
<p><span id="more-219"></span></p>
<p><strong>MIS OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS.</strong></p>
<p>Venecia: sólo faltó que me dieran las llaves de la ciudad</p>
<p>Ah, ya estoy en Venecia, pero te extraño Florencia. Que vida la mía, me he convertido en un verdadero gourmet y tengo, la verdad, complejo de sibarita.. Pero no soy feliz. Soy florentino de corazón y extraño vivir allá.. ¿Ya se fijaron? Los florentinos somos una constelación en el firmamento intelectual: Donatello, Miguel Ángel, Rafael, Leonardo, Maquiavelo, Dante Alighieri, Giordano Bruno, Lorenzo de Médicis, Papini y todos aquellos que ustedes recuerden.</p>
<p>¿Verdad que somos infames? Hemos dejado poca reserva neuronal al mundo, —Ahora que parece tan necesaria— pero qué le vamos a hacer, aquí nos tocó vivir como diría una mexicana que fruta vendía, llamada Cristina Pacheco.</p>
<p>Pues bien, mientras el duque de Toscana no comprenda que un genio de mi tamaño no puede, ni debe ser material de exportación, aquí estaré esperando con ansia sin igual regresar a mi terruño.</p>
<p>Mientras esto escribía, me avisan que Ferdinando I acaba de morir y, ¿quién cree que será el nuevo dux? Pues su hijo, ¡Cosmo de Medici, mi antiguo alumno de matemáticas!</p>
<p>¿Qué haré, qué haré? Me llegan vientos maquiavélicos que traen el espíritu de Sarpi, y si aprendí bien sus lecciones, ya lo sé: Me dedicaré a explotar al máximo mi genio. Realizaré prodigios en la ciencia y entonces Florencia me extrañará y dirá: “¿Qué hace allá en Venecia, Galileo? traigan inmediatamente acá a esa gloria de Toscana, si señor”</p>
<p>Lo mejor era ponerme a trabajar. Dejé de apuntar mi telescopio a los barcos, a las torres de las iglesias y sobre todo a las ventanas de mis vecinas, y me fui a mi taller a enfrascarme en una actividad frenética, digna de mi personalidad de obsesivo compulsivo.</p>
<p>Soplé y soplé vidrio hasta que conseguí unas mejores lentes para mi nuevo telescopio. ¡Llegué a noventa aumentos! Pero no quedé conforme. Hice un pedido a Murano, en Florencia, de unos nuevos lentes que yo mismo pulí cuando llegaron. Fue realmente impresionante el resultado. Mejoré cuatrocientos por ciento desde aquel original. —No cuatrocientas veces, ¿he?— Una verdadera proeza de la tecnología del siglo XVI, que además, le adapté un pedestal móvil, para que el nene trabajara más a gusto con su nuevo artilugio. ¿Qué tal? De todas maneras, ahora sé que mi telescopio sufría de “aberración cromática” ¿Y qué? No me estorbó para mis logros, antes al contrario, los agigantan. Sobre todo ahora que me entero que se gastaron mil cuatrocientos millones de dólares en un telescopio espacial llamado Hubble, que ¡tenía la misma enfermedad que mi modesto telescopio! Bueno, no la misma, pera para el caso, lo mismo: No se veía bien.</p>
<p><strong>La Luna y yo</strong></p>
<p>Bien, ya me estoy saliendo del tema. Teniendo ya mi nuevo telescopio listo, me llegó la tarde. Estaba yo impaciente por estrenarlo, pero la luz del día ya estaba desapareciendo. Desesperado, deseando saber si podría alcanzar con la mínima luz que quedaba, las cúpulas de la basílica de San Antonio, subí a la azotea de mi casa, pero ya no tuve suerte. La noche había llegado. Mi criado me subió una silla, una mesita con queso y una copa de vino.</p>
<p>Volteé al cielo. Vi a lo lejos a la Luna, hermosa como siempre. Radiante y perfecta con su cutis completamente liso y aterciopelado, reflejando los rayos del Sol, mostrando su blancura y su bruñida superficie, asemejándose a un gigante espejo, para provecho, deleite e inspiración del hombre —sobre todo de los hombres enamorados—.</p>
<p>Ensimismado y pleno de cursilería, tomé un pedazo de queso y un sorbo de vino. De repente, me vino la idea de apuntar mi telescopio a la Luna. ¿Cómo sería verla de cerca? Apunté el telescopio a la Luna y puse mi ojo derecho en el ocular. ¡La Madonna!</p>
<p>Yo había aprendido desde siempre, y era milenaria la creencia, de que la Luna era completamente lisa, pero lo que vi me impresionó. Pensé por un momento que los lentes estaban sucios, dañados, quebrados o llenos de lasagna del mediodía, pero no. ¡La Luna no era como yo creía! ¡Es más, la Luna no era como todo el mundo creía! No era lisa, no era totalmente esférica, no era uniforme. Vamos, la Luna ¡no era perfecta!</p>
<p>La Luna “era irregular, rugosa, llena de oquedades y protuberancias”. Después de aquella noche, las noches futuras no serían iguales para mí, ni para nadie más. Pasé mucho tiempo en la azotea de mi casa. Pensé en vivir allá arriba. Subí una mesa para dibujar, papel y lápices.</p>
<p>Comencé a dibujar lo que veía. Llamé mares a las grandes superficies —Ahora me entero que en el Mar de las Tormentas aterrizaron los astronautas—, calculé con mi genio matemático la altura de las montañas, describí los cráteres y llegué a la conclusión de que el suelo lunar era una réplica del suelo terrestre, pero más árido y desértico. Hice algunos apuntes, como este:</p>
<p>&lt;&lt;Las prominencias lunares son muy parecidas a nuestras montañas más altas y escabrosas&#8230; He podido descubrir llanuras de centenares de millas de extensión&#8230;. Se contemplan infinidad de picos aislados y solitarios, con grandes pendientes y cubiertos de roca&#8230;Varias de esas alturas llegan a medir hasta seis mil metros, es decir, tres mil menos que el Everest&#8230;&gt;&gt;</p>
<p>Llamó mi atención un golfo oscuro &lt;&lt;Cuando lo hube observado largo rato y tras verlo completamente oscuro, —al cabo de dos horas— empezó a emerger una cima brillante, un poco más abajo del centro. Esta fue creciendo poco a poco y presentándose de manera triangular, completamente diferenciada y separada de la superficie iluminada e irrumpió súbitamente en el golfo de la sombra como un gran promontorio de luz rodeado aun por las tres cimas brillantes&gt;&gt;. De perplejo, pasé a pasmado.</p>
<p>Al releer mis apuntes comencé a inquietarme. A la iglesia no le iba a gustar lo que yo estaba escribiendo. Si yo decía que la Luna se parecía a la Tierra, entonces yo estaría diciendo que Dios también “había preparado a la Luna para que allí habitaran seres humanos” Y eso no podía ser cierto, porque Dios “solo había preparado a la Tierra para ese fin” Es decir, “¿Cuántos Adanes y cuántas Evas habrían sido?” “La humanidad sólo podía descender de un Adán y si hubiera seres humanos en la Luna, ¿cómo hubieran podido salvarse del diluvio?”.</p>
<p>Ya había yo demostrado que era el mejor inventor del mundo, pero quería pasar a la historia también como un gran filosofo, como un pleno científico. Si Kepler era el campeón de la abstracción y las matemáticas inductivas, yo quería ser el campeón del razonamiento deductivo. —¿Ya están sospechando el porqué no le regalé nunca uno de mis telescopios?—</p>
<p>Yo necesitaba estímulos —pero sobre todo dinero— para poder vivir tranquilamente sin preocuparme de nada que no fueran mis proyectos de investigación. Vamos, para que me entiendan: Yo necesitaba de un mecenas que financiara mis proyectos, que me pusiera un taller digno de mi genio y que además se gozara con mis descubrimientos.</p>
<p>Desoyendo a mi maestro y amigo Paolo Sarpi, quise regresar a Florencia para enseñarle a mi ex alumno y nuevo dux, Cosmo de Medici, mi nuevo telescopio, mis apuntes, y que viera por si mismo la Luna. Lo deseaba impresionar, para ver si me contrataba como el filósofo de la corte. De inmediato no me lo ofreció, pero yo era paciente. Dejé a mis amigos toscanos la tarea de sensibilizar al dux acerca de la conveniencia de que mi genialidad debía de estar en Toscana y no con esos palurdos e insensibles militares venecianos. Los florentinos siempre hemos considerado que fuera de Florencia, todo es barbarie. ¿Verdad, Michelangelo?</p>
<p>Sobra decir que en Venecia se enteraron de mi viaje y adivinaron mis intenciones de cambiar de residencia. Mi forma de ser empezaría a ocasionarme problemas, ya que también supieron que el dux me había regalado 800 coronas en esa ocasión.</p>
<p>— ¡Ay, ya oigo las voces que me empiezan a etiquetar de mercenario de la ciencia!</p>
<p>Les estoy platicando de allá por los finales de 1609. Para entonces, mi taller seguía buscando la perfección en las lentes para mi telescopio; Hice una lentes más grandes y mejoré la técnica del pulido. ¿Qué creen? Logré cuatrocientos aumentos.</p>
<p>Mi pasión por la astronomía hizo que me convirtiera en un solitario. Un solitario viajero nocturno. Sólo mi telescopio y yo, alejándonos de las luces de la ciudad. Recorrí campos y colinas y pasaba toda la noche observando el cielo con mi telescopio. Dejé a un lado la Luna y observé miles de estrellas; Recorrí primero la Vía Láctea y me di cuenta que era una colección inconmensurable de estrellas, apiñadas en grupos pequeños y grandes; De allí pasé a entretenerme con las Pléyades, conté otras cuarenta hermanas; Después giré mi telescopio hacia el este, hasta la constelación de Cáncer y hasta la nebulosa del Pesebre. Luego me pasé a Orión, el cazador que desea a las Pléyades y que vive destinado a perseguirlas por la eternidad.</p>
<p><strong>Júpiter y yo</strong></p>
<p>Una noche memorable para la historia de la astronomía —No porque yo la haya protagonizado—fue la del 7 de enero de 1610. Me senté como era mi costumbre en la ventana de mi casa desde donde se podían ver las cúpulas de la basílica de San Antonio; Júpiter, que por esas fechas ni señas que fuera el “gigante” del Sistema Solar, se apersonó sobre las cúpulas.</p>
<p>Hacía un mes que lo había visto, pero con mi telescopio menos potente. Tomé mi telescopio y lo observe.. ¡Un momento, lo vi diferente! Vi tres pequeñas estrellas pero muy brillantes. Dos de ellas al este y una al oeste. Hice este apunte:</p>
<p>—&lt;&lt;Despertaron mi curiosidad porque parecían encontrase en una línea recta exactamente paralela a la elíptica…&gt;&gt;—</p>
<p><strong>Mi tenacidad no tenía límites.</strong></p>
<p>—&lt;&lt;Como la primera vez, se encontraban en línea recta con Júpiter y precisamente en la diagonal del Zodiaco. Al advertir que tales alteraciones no podían ser atribuidas al movimiento de Júpiter, dado que tenia la seguridad de que eran las mismas estrellas que había contemplado el día inicial (debido a que no se veían en la diagonal del Zodiaco, ni a uno ni a otro lado de Júpiter; salvo muy distantes), mi perplejidad se convirtió en pasmo. Estaba convencido de que las aparentes transformaciones no se debían a Júpiter, por lo que resolví proseguir mi exploración con el mayor cuidado y la máxima atención. &gt;&gt;</p>
<p>Sería posible que fuera lo que me estaba imaginando? &lt;&lt;Que el planeta no se moviera hacia el oriente, sino a occidente&gt;&gt; &lt;&lt;Es decir, ¿Júpiter habría alcanzado a las estrellitas?&gt;&gt;</p>
<p>El 10 de enero me di cuenta que una de las estrellitas ¡había desaparecido! Me imaginé que se estaba “ocultando” tras Júpiter. Entonces, &lt;&lt;mi confusión se transformó en asombro&gt;&gt;</p>
<p>&lt;&lt; Había decidido que, sin lugar a dudas, las tres estrellitas se movían alrededor de Júpiter, igual que Venus y Mercurio alrededor del Sol&gt;&gt;</p>
<p>Continué mis observaciones de Júpiter durante varias noches. Tuve que apuntar en algún lado que un “Espíritu Divino me había guiado”, por si las moscas. Los espías de la inquisición estaban a la orden del día. ¿Verdad que soy pragmático hasta las cachas?</p>
<p>De mis observaciones posteriores deduje que Júpiter tenía cuatro lunas. Era necesario que publicara mis descubrimientos. Estaba yo, sin exagerar, marcando un hito en la historia presente y futura de la astronomía.</p>
<p>Pensé que mis colegas científicos debían de enterarse de mis hallazgos cuanto antes mejor, y entre más sabios, más conveniente. Si la iglesia veía que los portentos intelectuales más afamados de la época me apoyaban, sería más difícil que me consiguiera problemas.</p>
<p>Más rápido que un juicio de herejía por parte de la inquisición, me dispuse a escribir el borrador del que considero el libro más importante del siglo XVI, mi Siderus nuncios (“El mensajero sideral”). Para asegurarme que lo leyeran la crema y nata de la chocantería neuronal, lo escribí en latín culto. Mi estilo tuvo seguidores: Un muchachito llamado Isaac Newton, así lo hizo.</p>
<p>En dos semanas me aventé mi libro. Fue fenomenal. Habrá quien me lo niegue, pero creo que fue un trabajo iconoclasta.</p>
<p><strong>Puedo decir sin falsa modestia que…</strong></p>
<p>&lt;&lt;No es tarea de mentes ordinarias dedicarse a los grandes inventos partiendo de las cosas más nimias. Adivinar que ese arte prodigioso se oculta tras las cosas más triviales e infantiles es una concepción de talentos sobrehumanos&gt;&gt;</p>
<p>&lt;&lt;No tengo ninguna duda de que en el curso del tiempo las observaciones posteriores perfeccionaran esta nueva ciencia. Pero esto no debería ir en menoscabo de la gloria del primer observador. —Como yo— Mi respeto por el inventor del arpa no es menor por el hecho de saber que el instrumento era muy tosco y era aún más tosca la forma en que lo tocaban. Muy al contrario, le admiro más que a los muchos artesanos que han llevado este arte a su máxima perfección.&gt;&gt;</p>
<p><strong>Había que ponerle nombre a las lunas de Júpiter</strong></p>
<p>Escogí papel elegante, tomé mi pluma que sumergí en el tintero y le empecé a escribir a Belisario Vinta, secretario particular del dux Cosmo de Medici para contarle acerca de mis descubrimientos astronómicos. Le escribí más o menos esto, con sincera humildad:</p>
<p>&lt;&lt;Siento un asombro infinito, es decir, doy infinitas gracias a Dios que ha tenido a bien hacerme a mí solo el primer observador de estos prodigios que estaban ocultos desde el principio de los tiempos&gt;&gt;</p>
<p>De paso, como no queriendo la cosa, le pregunté que &lt;&lt;Para inmortalizar el glorioso nombre del dux, ¿cómo debía de llamar a las nuevas estrellas? ¿Cosmeanas o Mediceas?&gt;&gt;</p>
<p>— ¿De qué se ríen?—</p>
<p>Me contestaron que era mejor que se llamaran “Mediceas”, pues los Medici eran cuatro: Francisco, Carlos, Lorenzo y Cosme. Cuatro, igual que las nuevas estrellas de Júpiter. Mi idea fue un boomerang: Me regresó un collar de oro con brillantes y una medalla de oro. Las ideas, mis amigos, son la mejor alquimia. ¿Qué culpa tenía yo de qué a los oídos de los nobles les encantara la melcocha auditiva?</p>
<p><strong>Después del Nuncio siderus, la gloria.</strong></p>
<p>Pues si, después de que mi libro salió de la imprenta, —la del mejor impresor de la época, por supuesto— y una vez que lo leyeron, me llegó el reconocimiento de la comunidad científica, de la nobleza y hasta del vulgo.</p>
<p>Fui inspiración de poemas y odas a mi genio. Se me comparó con Colón, me titularon El Magallanes del Cielo y lo mejor: De todas las cortes empezaron a llover pedidos de mis telescopios y solicitudes de reyes, príncipes y reinas que querían sus nombres en sus propias estrellas ¡Cuánto dinero perdí por no haber pedidos por Internet, ni entregas por UPS!</p>
<p>Uno de los poemas que me gustó es el que me dedicó Thomas Segget:<br />
Colón dio al hombre tierras que conquistar con sangre,<br />
Galileo, otros mundos que no harán daño a nadie,<br />
¿Qué os parece mejor?</p>
<p>En la exaltación extrema de mi euforia, y a punto de caer en coma por una sobredosis de serotonina, le regalé al dux uno de mis mejores telescopios para que observara a sus estrellas. Quedó maravillado y yo también. Me hizo un ofrecimiento económico para que me quedara como filósofo de la corte, con un sueldo que era cuatro veces superior al de su secretario particular.</p>
<p>Hubo quien protestó, pero yo les expliqué que era “solamente en beneficio de la ciencia. Les dije: ¿Cómo voy a poder estar tranquilo con mis experimentos y mis estudios, si las pequeñas cosas como el dinero me distraen” No, pues así no se puede.</p>
<p>Digo, si Aristóteles no aguantó los cañonazos de oro que le aventó el rey macedonio Filipo, para que educara a Alexandro, ¿quién era yo para ser menos?</p>
<p>No termino de escribir esto, cuando me entero que Venecia se entera. Empiezan a odiarme y a considerarme un traidor. Estaba por dejar el brazo poderoso protector de Venecia y mi ambición me traería problemas posteriores. Tan lejos de Venecia y tan cerca de la iglesia.</p>
<p><strong>Los dos grandes sistemas: El tolemaico, el copernicano y el Papa que se asoma</strong></p>
<p>¿Qué les puedo contar que ustedes ya no sepan? Pero quiero compartirles algo que regularmente no se cuenta acerca del porqué no se aceptaba la teoría de Copérnico. ¿Creen realmente que el asunto, la verdadera razón era teológica? ¿Le importaría demasiado a la iglesia la cuestión doctrinal, siendo que ella podía cambiar cuanta ley quisiera y lo que quedara, hacerlo dogma de fe? La iglesia era dueña de vidas y haciendas. (perdón por esta novísima expresión). El poder de la iglesia era increíble y del tamaño de la Vía Láctea que había recorrido con mi telescopio.</p>
<p>De cualquier manera, aunque muerto, aun temo por mi dedo, por lo qué cuando reclamen, negaré que dije lo que diré, para no perder la costumbre.</p>
<p>Bien, pero recordemos a vuelo de pájaro lo que ya sabemos: Claudio Tolomeo había sido un griego que en el siglo II d. C. planteó un modelo del Universo, con la Tierra en el centro. En el modelo, la Tierra permanece estacionaria mientras los planetas, la Luna y el Sol describen complicadas órbitas alrededor de ella. Aparentemente, a Tolomeo le preocupaba que el modelo funcionara desde el punto de vista matemático, y no tanto que describiera con precisión el movimiento planetario. ¿cómo la ven? ¡Estábamos en los años 1600 y todavía los tolemaicos le sacaban jugo a la propuesta! ¡Mas de mil quinientos años reinando!</p>
<p>Afortunadamente, el genio de Nicolás Copérnico se perfilaba en el horizonte. El sistema de Copérnico adelantó la teoría de que los planetas giran en órbitas alrededor del Sol, y que la Tierra es uno de los planetas y gira sobre su eje norte-sur de oeste a este a razón de una rotación por día.</p>
<p><strong>Con permiso, tengo que dibujar una parábola. Se asoma el Papa Urbano VIII</strong></p>
<p>El Papa Urbano me quería mucho. Él era de la familia de los Barberini y un gran amigo de los Linces —Me lleva, todavía no platico de ellos—. Lo conocí cuando era cardenal y se llamaba Maffeo Barberini y les cuento que en muchas ocasiones compartimos el pan y la sal. Además, platicaba muy sabroso de diversos temas. Era un buen diplomático, doctor en derecho, constructor de obras públicas y privadas A ver, ¿dónde descansarían los Papas los fines de semana? Pues en la villa Papal que Urbano construiría. Fue mecenas y amigo intimo del pintor Gian Lorenzo Bernini, aquel del que se dice que representa “la quintaesencia del barroco”. Para mi el Papa Urbano era, digámoslo así, un intelectual, —claro, era florentino— hasta donde se me permitió intimar para conocerlo.</p>
<p>Estando él ya como el príncipe de la iglesia, este recuerdo de su manera de ser era lo que me animaba a considerar “que no había problema con la iglesia”. Incluso, cuando estaba en el trono, en un periodo de tiempo muy corto, me recibió seis veces. Todo un record.</p>
<p>Además, dejen les platico que siendo cardenal, Maffeo Barberini había sido testigo y prácticamente el juez de un reto que me habían lanzado mis enemigos acerca de la flotación de los sólidos; En esa ocasión, dejé en ridículo a mi oponente y Barberini no ocultó su admiración hacia mí, poniéndose de pie y tomándome del brazo, con la cara llena de orgullo y satisfacción.</p>
<p>Fíjense que yo le caía tan bien al cardenal, que me compuso un poema, una loa de dieciocho estrofas titulada Adulatio perniciosa, y que va así:</p>
<blockquote><p>Cuando la Luna brilla y despliega<br />
Su procesión dorada y sus fulgores<br />
En su órbita serena<br />
Un extraño placer nos embarga y nos arroba.<br />
Contempla éste el brillante lucero vespertino<br />
Y el terrible astro de Marte<br />
Y el camino de lácteo resplandor<br />
Y aquel ve vuestra luz, oh Cinosura.</p>
<p>Y otro se maravilla del corazón del Escorpión<br />
O de la antorcha del astro del Can<br />
O de los satélites de Júpiter<br />
O de las orejas del padre Saturno<br />
Descubiertas por vuestro cristal, oh docto Galileo&#8230;</p>
<p>No siempre se hace la claridad<br />
Mas allá del resplandor que brilla:<br />
Observamos los oscuros defectos solares<br />
(¿Quién lo creería?).<br />
Gracias a vuestro arte, Galileo.</p></blockquote>
<p>¿Verdad que yo le caía estupendamente? En agosto de 1623, en alguna parte escribí que “el conocimiento, con la llegada de Barberini al Papado, regresaba del exilio”. Además Berberini era florentino, perdonen que insista en esto..</p>
<p>Pues bien., el Papa Urbano VIII empezó a tener “cambios de personalidad” o al menos, a mostrar una que no le conocíamos. Su afición por la astrología empezó a notarse de manera más que evidente.</p>
<p>Por ese tiempo mi defensa de la teoría de Copérnico empezó a molestar cada vez más a los clérigos. Yo, entusiasmando por que la iglesia era dirigida por un hombre de vanguardia, inteligente, culto y amante de las ciencias, no tomaba muy en serio las recomendaciones que me hacían acerca de mantener la prudencia en el tema.</p>
<p>En nueve meses de pontificado, Urbano VIII empezó a mostrarse iracundo, impaciente y terco. Ya no escuchaba razones andando en la borrachera del poder y se lanzaba a fondo con unos monólogos larguísimos y pobre de aquel que osara interrumpirlo. Bueno, no era para menos con las cuestiones de la reforma protestante, La Guerra de los Treinta Años que azotaba a Europa, y todos los planes militares en los que se involucró. Bien dicen que el poder a los inteligentes atonta y a los tontos, enloquece.</p>
<p>Para enfatizar que tenía muy buena puntería en las decisiones, empezó a decir que “el juicio de un Papa vivo era mejor que el de cien Papas muertos” y que su juicio era mejor que el de todos los cardenales juntos. Claro, si no, ¿de qué servía ser Papa?</p>
<p>Empezó a ejercer “el orgullo de su nepotismo”, dejando al expresidente mexicano José López Portillo, en calidad de la pequeña Lulú. Urbano VIII hizo cardenal a un hermano, a un hijo y a otro hermano lo hizo gobernador de una vecindad del Vaticano.</p>
<p>Urbano VIII me empezó a recibir para oír mis disertaciones sobre la teoría de Copérnico. Se mostró amable, pero distante. Cortés, pero evasivo. Me comencé a inquietar. ¿Qué estaba pasando? ¿Estaría el Papa demasiado preocupado por sus deberes religiosos?</p>
<p>En las pláticas que sostuve con el Papa me burlé reiteradamente de los críticos de la teoría copernicana. Los llamé “pichones”, simples, asnos y retrógradas.</p>
<p>Escribí una especie de obra de teatro que titulé Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo con el fin de poder exponer de manera más clara mis ideas y la posición tolemaica y la copernicana. Pero para mi era algo más: Era la posición de la edad media contra el Renacimiento; Aristóteles y Copérnico; la posición convencional y la revolucionaria. Ahí empezó a marcarse mi destino. La obra contemplaba el dialogo de tres personajes: Uno que defendía la postura tolemaica, otro la copernicana y el tercero un tontuelo llamado Simpliciano al que se le explicaban las dos posturas con manzanitas y naranjitas, sin comprometerme demasiado en presentar los argumentos de Copérnico como aseveraciones, sino como “hipótesis”. </p>
<p>Simpliciano no representaría a alguien en particular, sino al grupo de “pichones” , a los ignorantes, a los asnos, tercos y obstinados que no veían más allá de sus narices.</p>
<p>Mis enemigos, que ya eran muchos, convencen al Papa Urbano VIII de que ¡él era Simpliciano! El Papa lo cree y ya se imaginarán lo que siguió. El Papa además, se estaba entreteniendo demasiado en la astrología, verdadera inclinación casi patológica de la sociedad de entonces (?). La astrología había seducido prácticamente a todo el mundo.</p>
<p>Reyes, príncipes, reinas, plebeyos, legos e intelectuales estaban subyugados por la práctica de la interpretación de los astros y su relación con el carácter y destino de las personas&#8230;</p>
<p>El Papa, por ejemplo, en su nepotismo a ultranza que ejercía, se cuidada de que las ceremonias de investidura de sus parientes se hicieran siempre de acuerdo a las condiciones favorables al signo zodiacal de cada uno de sus escogidos. En el extremo de su fervor astrológico, llegó a demostrar que su llegada al Papado se había dado cuando ocurrió la más favorable configuración astral, “casi tan perfecta, como cuando había nacido Cristo”.</p>
<p>Se consideraba al Sol como el símbolo de la familia Barberini. Es más, según el astrólogo oficial del Papa, la familia Barberini había nacido para gobernar a la iglesia, ya que el momento exacto de la elección de Urbano, el Sol y Júpiter se encontraban en una poderosa conjunción, con virgo en el ascendente y Mercurio dominante, hallándose el Sol en la constelación de Leo, “que es el signo del caudillaje” ¡No, pues así cómo no!</p>
<p>Pero la astrología podía servir para otra cosa. Urbano empezó a pedir las cartas astrales y horóscopos de todos sus cardenales, secretarios, ayudantes, sirvientes, amigos, enemigos y hasta de los patos y palomas de las fuentes. Oh, ¿se imaginan lo que debió haber ganado el astrólogo Papal? Ese negocio se me escapó.</p>
<p>Cuando el Papa veía que un cardenal se le estaba saliendo del orden, lo llamaba y le enseñaba el horóscopo que le había mandado hacer y le decía que “con razón” se estaba comportando de tal o cual manera, ya que el horóscopo ya lo había predicho. Pero el horóscopo “también” decía que si seguía por ese camino, se le iba a aparecer el demonio con cara de juguetito inquisitorial. El horóscopo, Urbano lo usaba como una especie de “Espada de Damocles”. ¿Se acuerdan de esa historia?</p>
<p>El horóscopo no sólo hablaba de la vida de las personas, sino también de la muerte y otras desgracias. Algunos cardenales empezaron una especie de “guerrilla de los horóscopos”. Ellos también tenían astrólogos y mandaron hacer algunos del Papa, para contrarrestar las predicciones que sobre ellos se tenían. Empezaron a correr por las calles, callejones y plazas horóscopos del Papa donde se pronosticaba su muerte y desgracias para su familia.</p>
<p>Urbano mandó una bula Papal donde prohibía que a él y a su descendencia se le practicara un horóscopo. La pena era la muerte. Mando eliminar de la documentación oficial la fecha exacta de su nacimiento (15 de abril 1568).</p>
<p>Urbano VIII fue victima de sus propias supersticiones. Se acercaba el eclipse solar de diciembre de 1628. Sintió pánico y horror. ¡El Sol era el símbolo de su Papado! ¿Y si moría? El eclipse presagiaba la muerte del Papa Sol. ¿Qué hacer para contrarrestar los influjos maléficos?</p>
<p>Por fortuna, el eclipse fue en navidad cuando “el bendito poder de Cristo triunfaba sobre todo el mal cósmico”.</p>
<p>¿Qué creen? Todos los cálculos astrológicos estaban basados en la cosmología tolemaica. Se a lo que me expongo. Peligra la uña de mi dedo. El Sol no podía tener manchas. Se manchaba el sistema. No podías moverle a nada. Movías los cálculos astrológicos.</p>
<p><strong>Aunque usted, no lo crea.</strong></p>
<p>Al final triunfó la inteligencia y ya todos disfrutamos incluso de los viajes siderales. Una sonda espacial a la que le pusieron mi nombre, viajó hasta Júpiter, yendo de planeta en planeta. Por cierto, me deben unas regalías.</p>
<p>Estoy exhausto. Les dejo en reflexión con la letra de una canción que me encontré mirando al cielo. Es, creo, de Silvio Rodríguez.</p>
<blockquote><p>Siempre que se hace una historia<br />
se habla de un viejo, de un niño o de sí<br />
pero mi historia es difícil,<br />
no voy a hablarles de un hombre común,<br />
haré la historia de un ser de otro mundo,<br />
de un animal de galaxias,<br />
es una historia que tiene que ver<br />
con el curso de la Vía Láctea,<br />
es una historia enterrada,<br />
es sobre un ser de la nada.</p>
<p>Nació de una tormenta,<br />
en el sol de una noche el penúltimo mes<br />
y fue de planeta en planeta<br />
buscando agua potable,<br />
quizá buscando la vida o buscando la muerte,<br />
eso nunca se sabe,<br />
quizá buscando siluetas o algo semejante<br />
que fuera adorable<br />
o por lo menos querible,<br />
pensable, amable.</p></blockquote>
<p>Arrivederci<br />
Galileo Galilei</p>
<p> </p>
<p>Bibliografía</p>
<ol>
<li>Atkins, Peters, El Dedo de Galileo, Espasa Calpe, Madrid-España, 2003</li>
<li>Cuadrado, Sara, Galileo, Edimat Libros, Madrid-España, 1998</li>
<li>Reston, James, Galileo, El Genio y el Hombre, Ediciones BSA, Barcelona-España, 1994</li>
<li>The Galileo Project <a href="http://galileo.rice.edu/">http://galileo.rice.edu/</a></li>
<li>Viniegra, Fermín, Una Mecánica sin talachas, Fondo de Cultura Económica, 1986</li>
<li><a href="http://eureka.ya.com/geoquimica/inventos/galileogalilei.html">http://eureka.ya.com/geoquimica/inventos/galileogalilei.html</a></li>
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